[Cierro los ojos…]

Cierro los ojos y camino por la casa,
me topo con los tesoros que acumulamos.
Llenamos nuestro mundo sin hablar,
somos una tribu decidida a meterse en el desierto.
Con delicadeza para seguir,
me repito:
no hay que avergonzarse de amar las cosas,
los hombres libres deben sentir orgullo de lo que necesitan.

Martín Armada



"La idea de la creación me hace pensar en cosas bien prácticas: la penicilina, los mails, cosas así. Yo no caí en la poesía para las grandes obras, sino por egoísmo:tenía 15 años y una chica no me daba bola, hablarle no me salía, así que intenté por escrito. En cuanto al método, no soy consciente de ninguno, aunque debe haber, quizás sean las canciones. Eso puede ser: pensar un poema como una canción sencilla y, si es posible, honda."

Martín Armada



"La poesía es un vale todo. En ese sentido, el género más cercano a la poesía es el ensayo, un género donde se permite todo, donde hay licencias. Me parece que la narrativa se vuelve felizmente licenciosa cuando se permite ser más poética. Pero en definitiva, me parece que cualquier cosa que permita que un imaginario se desarrolle o pueda jugar es poético. La libertad del imaginario. Hay imaginarios que son monstruosos y que sin embargo desplegados son bellos. Entonces quizás la poesía es un tipo de lenguaje que permite un despliegue más desembozado de la imaginación. Pero tampoco creo que haya tantos fronteras. Pensemos en el periodismo: la frontera entre el periodismo y la ficción prácticamente no existe, si es que algún día existió. Para mí es cada vez más claro que los géneros definitivamente fueron convenciones. Como la frontera de La Pampa es una línea recta: 'bueno, acá termina el desierto'. No, ahí no termina el desierto. Podría haber sido de otra manera."

Martín Armada



[La verdad se me revela…]

La verdad se me revela en un sueño:
no voy a alcanzar la luz
que veo crecer del otro lado del monte.

Tengo que conformarme con despertar,
el primer sol en los árboles,
acacias que ensombrecen un volquete:
alrededor las moscas se disuelven
verdes, azules, un poco rojas.

Martín Armada



Los hombres más viejos hablan de sus años en el mar,
cuentan las olas que los hicieron recordar a sus mujeres.

Yo tengo en la boca el gusto de la cebada,
pero mi familia no duerme con la lámpara encendida
esperando que llegue dando tumbos
y tire las monedas al piso.

Afuera, sobre el agua del canal se repite
un cielo oscuro que anuncia otra mañana
de ultramar.

No puedo pedir explicaciones,
yo soy el hombre de tierra adentro
que da vueltas por un barrio vacío.

Martín Armada


"Nada de lo que se escribe es porque sí, eso no quiere decir que siempre haya un plan. Carne y mente son la misma cosa, tienen deudas entre sí, por lo tanto pensarlas separadas puede complicar todavía más las cosas."

Martín Armada



No va a venir,
la parca es la de las películas,
no lo que hace temblar los árboles
donde los pájaros se aferran como piñas.

De temores se puebla el hueco de una madrugada,
yo pregunto
en qué cama de aserrín duerme el perro
que mientras el viento que separa trenzas
nos deje sin poder decir aquello que esconde un reproche,

diga:
"éste es el que era,
puede entrar en la casa".

Diga:
"dejenló abrir la heladera
y saciarse".

Martín Armada


"Trato de no mentirme, ese es el único pacto que podría firmar. Hay que trabajar contra la autocondescendencia, a partir de ahí cada uno entiende lo que quiere o necesita entender. El virtuosismo en la poesía es como con los guitarristas, si es lo que va por delante es pura celebración de uno mismo."

Martín Armada








A una muchacha en flor

el día se derrumba
en el aroma de tu pelo se emborrachan
nocturnas mariposas

te mueves rodeada de fiebres
y el ruido del deseo se agita
en tu frente
un fulgor astral se levanta
desde tus senos dibujados
por el fuego
y extiendes tus furias sobre la hierba fresca

cuando cierras los ojos
los hombres te sueñan
bajo el puente del tiempo

Martín Andrade



CANCIÓN DEL AMOR AUSENTE

te busco a través de paisajes inmaduros
mi voz vuela sin alcanzarte

en la tristeza de la noche crecen pájaros mudos
que cierran los ojos cuando escuchan tu nombre

los venenos de la ausencia muerden mis venas
amenazadoramente el tiempo se detiene
y permanezco sin futuro ni pasado
prisionero de tu imagen invisible

Martín Andrade



La que besaba mis párpados y ardió
junto a mí la mitad de su vida,
Me fue robada por la Luz un viernes
De enero a las tres de la tarde y,
Última su sonrisa, última su mirada,
Cayeron los muros de mi mente
Separada que fue de su cuerpo

Ahora camino solitario. Me detengo.
Atrás he visto
Los crueles destellos de ese verano.
De frente, veo
La tentadora boca
Del abismo.

(¿Hacia dónde dirigir mis pasos?)

Martín Andrade



LA ÚLTIMA PUERTA

muros transparentes esos ojos abiertos
definitivamente suspendidos en el tiempo
inmóvil ese cuerpo deshabitado
las manos marchitas los senos apagados

prolongación de antiguas soledades la soledad final
aquella ausencia de sol sobre los labios de luna en la mirada
subterránea
de la joven suicida

Martín Andrade




Somos

somos
la eterna pesadilla de un ser
que enloqueció
soñándonos

Martín Andrade



Tinta china

Inquieta la bruma que se aleja
Para inventar otro tiempo en otro espacio.
Estas rocas, adormecidas entre los arbustos,
Semejan monstruos extendidos junto al río
Que trota, sereno y se esconde
Bajo un puente lejano.
En la otra orilla, casas hundidas
En las entrañas de oscuras frondas,
Y una alta torre que vence
A la majestuosidad de los montes.
Algo inexistente inquieta aún más:
No hay bestias ni aves,
No late ser humano alguno
En el paisaje que, un día enlutado,
Mira y dibuja con tinta china
Johann Wolfgang von Goethe.

Martín Andrade









Angustia

III

Esta vida no es mía
Tengo ganas de quitarme
el corset arrugado del sudor
y derramarme lujosa
como una seda ardiente
por el surco tibio
de las almas.

Marisa do Brito Barrote


Hastío

II

Manejé tantas horas
por una carretera igual a sí misma...
Un hombre a mi lado
señala mis miedos
los moteles
el campo moteado de pinchos de pasto
carteles oxidados
las puertas del paraíso
un ovni y un silo.
¿Para dónde queda mi casa?

Marisa do Brito Barrote


Madama Bovary

Virtud

I

El de los dedos de faro
me quita una lagaña
estrella
mis bichos de luz contra la lámpara
me da la sombra
y vuelve.

Marisa do Brito Barrote


V

El de la espalda de hielo
reposa
su rama cargada de nieve
sobre mi muslo de mink.
Duerme un silencio
de conejo en trampa.

Marisa do Brito Barrote


VII

La de los ojos de pestañas escondidos
te besa con su andar felino
de arrabal
y de sus labios tan cereza
escapa
un extraño fulgor a cicuta.

Marisa do Brito Barrote




Madres

I

Definitivamente
mi cuerpo cursa su ciclo natural,
libera
una tras otra gota
del dominó inevitable.

Estoy atrapada
en lo más perra laucha
de mí.
Formo parte de la especie.

Marisa do Brito Barrote











En las guerras, el que
gana no tiene
hambre, no huye, no
sube al mar
con balsas,
en las guerras, el que come se
ríe, se viste, se lava,
tiene hijos leudados
con comida, teníamos
sed como torturados comíamos las nubes
con los ojos.

Marisa Zoni


La cuchara

La vida
tan estricta como
un cinturón
de cuero correcto
al que le falta
un agujero
la vida parece
un ancla
desatornillada del muelle
arrastrada sobre
un fondo de
fango milenario
yo soy la cuchara
de barro de 4000
años que cuenta
las sopas:
su mango
es negro
su condición
un misterio.

Marisa Zoni


La vida se usa

La vida se usa
con el cuello levantado
contra un viento
que traspasa
los pulmones
hiela los dientes
el hombre va con
sus telas remendadas
el corazón que le
mide los pasos
vivir es un deber
tenido siempre a mano
tejido de enérgicas
paciencias.

Marisa Zoni


Las culpas

Cuando éramos
chicos en Urbino
las cosas vergonzosas
eran susurradas
o acalladas
escarnecidos los distintos
como en una comunidad
tribal
había guerra
pero la vergüenza
no era ésa
era el borracho
que volviendo a casa
caía al pie del portal
era el homosexual
llamado pervertido
la palabra nos daba
a nosotros los chicos
la idea de una culpa
gigante un poco como
la crecida del río
que pasó retumbando
un domingo bajo
los puentes: una oveja que balaba
iba encima de la corriente
tal vez ella también inocente.

Marisa Zoni



Las mujeres
su fortuna
en el mundo
su sabiduría
torcida
a los castrados
sacaron tontas vidas
sacrificadas
de miles
de otras:
me uno a las demás
con ustedes
mujeres del mundo
hago un sofrito
que ilumina
la casa tengo un
geranio alimentado
con lágrimas secas.

Marisa Zoni










Alguien Tiene miedo

Alguien Tiene miedo y, sinuosa,
aparece la realidad.
Y pienso
que amar,
sea quien sea el Otro,
se protegerlo de Dios.
Esta es la idea
que el aliento menguante propone, la pregunta
suspendida: ¿Cuánto falta para que legan
los aprendices de sepulturero?
Y otra más: ¿cómo acero el amor
si el tiempo No tiene salud ?, si en ningún lado hay
espacio para Poner el Lech
en Lugar del insomnio.

Màrius Sampere i Passarell


"Dios es muchas cosas porque en realidad lo es todo. Y ese todo, por ser todo, pues no es nadie. No importa que digas que Dios existe o no existe, porque es el todo y tu formas parte de ese todo. Topas con la idea de Dios, con la que te han impuesto, con la que te han dicho, de la que no sabes nada... Dios no es algo mística, sino más bien una cuestión de lógica metafísica. No importa si dices que crees en Dios o que no crees, porque Dios es tan grande que ni siquiera existe."

Màrius Sampere



Koan

Me llamo Mario y nací, me ayudaron
legiones de demonios, entre los cuales aparecieron por
mis padres, Los últimos ancestros
y sin duda los más bellos. Todavía los quiero
y ellos me quieres, me consta: inclusivo muertos
me aconsejan y animan. Todo esto lo sé
Porque tendré que morir.
También a vosotros
os llamo
miedo el número, uno a uno, y naceréis,
també hueso AYUDA
legiones de demonios, uno de los cuales seré yo.

Màrius Sampere



"La escritura siempre es el producto de una actitud. Cuando dices 'ahora tengo ganas de pensar', 'ahora tengo ganas de escribir'... T'arrauleixes y aísla, y escribes lo que te viene a la cabeza. Te favor la idea de decir: 'No soy yo, me vienen las palabras!' Pero, en realidad, no sabemos de qué naturaleza somos sujetos. Antes, lo que me hacía escribir era fumar, después ya no he fumado más, y he escrito de una manera más limpia."

Màrius Sampere



"La muerte es una fuerza a la que hay que acostumbrarse. A medida que pasan los años, te vas haciendo amigo de la muerte. Primero la encuentras horrorosa, inaceptable, no te gusta nada la idea de la muerte, pero a medida que pasa el tiempo te vas reconciliando. Porque venimos de la vida, pero también venimos de la muerte. Cuando escribo poesía, las cargas y los pensamientos van conmigo, y la idea de la muerte también. He visto la muerte en el mundo que me rodea: se te mueren los abuelos, luego los padres, después los amigos... Soy un superviviente. Con ochenta y ocho años, dejas muchas cosas atrás. Y la poesía incesante, que viene siempre conmigo, refleja todo esto. Al final te familiarizas con la muerte ya veces la encuentras, incluso, en algún momento, deseable."

Màrius Sampere



"Me gusta decir que la demencia conforma la realidad. Es estético, emocionante, un hallazgo lírica, si quiere filosófica. Pienso que todos en este mundo estamos medio chiflados. Somos el resultado de una demencia física y metafísica. El hombre es una composición de ángel y demonio. Esta composición crea la demencia de la que somos sujetos todo el día y toda la noche cuando soñamos."

Màrius Sampere



¿Por qué todo Comienza? 

¿Por qué todo Comienza por el principio?
No tiene sentido. El tiempo
te Hace la boca agua, muchacha. Así
resucitado aquella estrella
muerta Hace milenios
y, ¿el ve?
ya se Enciende,
ya no es mentira, ya
sé que las cosas no acaban
ni comienzan: se entrecruzan. Sí, ya sé
que vivir se intentarlo infinitas veces.

Màrius Sampere i Passarell


Sents 

Sents, acabes de venir,
la vida s’ho repensa,
s’alça i camina
envers una altra vida. Totes dues
conformen una sola
felicitat.

Només és això. No cal cercar
cap cel, cap déu, cap abisme,
cap explicació. Si et sents,
ets tu.
Si ets tu, ets l’ombra
que t’avança.

Màrius Sampere i Passarell


Si dividim l’amor 

Si dividim l’amor
per l’espai que ens separa, 

si el dividim encara més
per la llum que s’ha fos, 

si abans de dividir-lo
l’amor ja era la meitat del mar, 

si aquesta gota esfèrica
no n’és cap resultat sinó la vida, 

si tota la vida
és el nombre infinit i l’ombra que fa.

Màrius Sampere i Passarell



"Si no existiera la contradicción, no existiría yo, por un lado físicamente pero tampoco como poeta. Los contrastes son la oposición de la realidad con la divinidad."

Màrius Sampere


"Siempre he sido influido por la realidad que me rodea, pero en el fondo yo quería ser músico compositor, y mi favorito es Wagner, después Mahler y también me gusta mucho Richard Strauss."

Màrius Sampere


"Siempre he tenido la sensación de que los catalanes somos los malos de la película para la gente que nos rodea. Para los castellanos somos un residuo; nuestra sucia, triste, desdichada patria, que escribía Espriu. Soc catalán, me siento catalán y nos maltrata todos. Somos un pueblo mártir, castigado por la realidad. Me siento catalán y me siento ofendido; no lo puedo evitar."

Màrius Sampere



Toda la palabra 

Toda palabra, amigo, se teológica.
¿De que podriamos hablar
sino del amanecer que nos separa,
de la noche que nos reune?

Arbitraria de los dos Únicos colores,
el amor es todo corazón y No tiene corazón:
¿si hablás del, amigo, no hablás del?
Y si no hablás, entónces, ¿de quién no hablás?

Y Todavía, dulcemente abandonada
de ti mismo en la sombra,
si no es tuya la voz Cuando enmudeces,
¿de quién es el silencio? ¿De qué monstruo
benigno, como un dios
Reducida a palabra?

Màrius Sampere i Passarell



Todavía tienen que venir más estúpidos

Todavía tienen que venir más estúpidos
tantos como repartidoras de gases
hilarantes. Las mujeres, sumisas,
Oyen sonar campanas y salan
con garrafas y criaturas obesas.
Cuando cae la noche y, por lo tanto,
los estúpidos se multiplican
en la oscuridad, y los muertos aparentes
forman una ronda en torno, por Ejemplo,
de la hoguera de San Juan,
y Cuando la ronda se deshace
por las cuatro puntas y esperamos
nuevamente al mesías sin hilo
ni aguja ni dedal,
y Cuando nos llaman
miedo Nuestro número y no,
era el número de Otro
que no figuraba en la lista, entonces,
Todavía tienen que venir más estúpidos.

Màrius Sampere i Passarell


"Todos vivimos en una contradicción, unos deseos contrapuestos a la realidad o a las decisiones que tomamos, a la doctrina que hemos aprendido, pero en el fondo no abandonamos nunca los instintos primeros. Los disfrazamos, los diluimos en esta realidad contradictoria."

Màrius Sampere


"Venimos de la vida, pero también venimos de la muerte."

Màrius Sampere









Casi todo el español que sé lo aprendí trabajando en mis dos antologías, traduciendo, y hablando con mis amigos mexicanos. El único curso formal que tomé fue un mes de español conversacional en Guatemala, hace como veinte años. Yo había estudiado francés e italiano, que me sirvieron para la estructura básica gramatical. La fluidez de mi español hablado varía. Estoy mejor en un ambiente mexicano, el español caribeño francamente me confunde. Pero leo español de manera fluida, y no temo hacer preguntas y consultar diccionarios. Y además trabajo mucho.

¿Qué tipo de poeta soy? Estoy convencido de que la poesía no es solo la producción de artefactos sino la forma en que uno vive su propia vida, una herramienta para la exploración, y que incluso, la más convencional de las vidas constituye una serie de experimentos sobre cómo vivir. Un poema puede ser el registro de uno de esos experimentos, una descripción de lo que se ha aprendido. O puede que sea algo que se conoce como “forma abierta”, una suerte de experimento en progreso, que es lo que yo trato de hacer. Las más de las veces mis poemas están hechos tanto de fragmentos de conciencia de estados internos, como de pensamientos y del medio en que me encuentro. En efecto, el poema presenta el mundo que explora. Espero que esta explicación te sirva de algún modo. Es muy difícil hablar en abstracto sobre la obra propia.

No puedo decir que soy consciente de haber aprendido mucho como poeta traduciendo a otros poetas, por más de cincuenta años he estado escribiendo sobre poesía; al cabo de tanto tiempo es más que posible que mi poesía se desarrolle en relación con su propio pasado. Ciertamente he asimilado algo de la imaginería y del lenguaje de la poesía cubana, algunas de sus referencias. Por ejemplo, José Martí surgió de manera inesperada en un poema que escribí en Australia sobre mi descubrimiento de aquel país. Los poetas en español son más flexibles con relación al orden de las palabras que lo que se estila comúnmente en inglés, y esto es algo que también he aprendido de ellos. Por último, me he hallado escribiendo en español un par de veces.

Traducir presupone una lectura a profundidad del poema. Esto implica cambios cada vez que sucede, (como) el famoso dicho de Rilke: “Ahora debes cambiar tu vida”. Antologar es una experiencia similar, también significa una lectura profunda de la cultura. Su impacto no es algo que yo sea capaz de expresar con palabras, o al menos, no todavía. Lo que puedo decir es que el mundo del cual soy consciente ha crecido en generosidad y complejidad.

El cambio no es tanto en mi poesía sino en el sentido de mi propio ser con relación a la poesía y al mundo en que ésta se hace, se escribe.

Mark Weiss



Traducido

En el exilio, ¿te cuentan cosas
horribles sobre tu tierra y
te retorcés las manos? ¿le das
la espalda y empezás, como quien dice, una
nueva vida?
.

Como si el lenguaje-del-cuerpo tuviera acentos,
que los tiene, el extranjero fácilmente identificable
del otro lado del campo.

Pero aquí, mirando a la camarera irlandesa que espera el trago,
el brazo flexionado de tal modo que el antebrazo se apoya en el esternón,
curvada la muñeca, los dedos
jugueteando con un collar.
Uno pensaría que duele, pero la pose
tiene años de práctica detrás,
la línea que va del gesto a la danza,
de representación a enunciación.

Hablaba los gestos
de su tierra nativa.

Y aquella lo hacía después de tres generaciones.
.

De pronto me encuentro imaginando
a mis amigos descuartizados, des-
membrados, pesadillas del
noticiero de la noche,

e imagino las últimas palabras,
a Carlos anotándolas
porque yo estoy más allá de la escritura. "Siempre fui un
arlequín", digo,
demasiado absorto para encontrar la palabra justa.

Qué clase de legado sería ese,
con la suerte que he tenido:
todos los sonidos del mundo para elegir.
.

Siempre desconcertado por la exclusión de la pasión de la vida cotidiana.
Imposible imaginar cómo estallaría el instinto
a través de tales vidas, cubrirse,
una forma de negarse.
.

Incluso ahora tus labios recuerdan
cuando eran capullos.
Y yo recuerdo cuando decía
"Tus labios son capullos".
.

La cultura y su malestar.
Es cuestión de grado, no es cierto.
El tema es la complicidad, no es cierto.
.

Dos chicos en un porche oscuro
novian y fuman y tosen
enfrente, esperando que la noche y sus
brisas dispersen
toda prueba.
.

Poner nombre a un lugar por las primeras palabras oídas allí. Entonces
lo que llamo “granada” lo llamás
“rubicunda”, o “fue”, y el noviazgo deviene
intercambio de nombres.
Embelesado, qué encantador que lo que llamás
"cartapacio" yo llame
"peso", aunque ambos
nademos allí. Al traducir deseo,
echo mano a "porra", ese monte que
te encanta que toque, el izquierdo, y su compañero,
"compasión".
.

Cada palabra una suerte de conquista.

Mark Weiss








Loción para después del baño Jean Naté

a César Fernández Moreno

Toda mujer desea experimentar
la fresca y pura sensación
de la Loción para después del Baño
Jean Naté.
Más que una fragancia,
es una forma de sentirte a vos misma
más fresca y en tiempo de primavera.
Rociar abundantemente sobre
todo el cuerpo después del baño
o en cualquier momento del
día; es energizante para la
mente y el cuerpo.
Nota especial: está loción ha sido
creada especialmente
para compatibilizar esencias.
Rociar antes de aplicarse
cualquier fragancia favorita...
no va a desentonar.

Mario Varela


Un campo de batalla en 3D

En la inmensidad del campo de batalla
un mar de tortugas se mueve lentamente
hacia el sur.
En la inmensidad del campo de batalla
una lluvia de gatos fugaces
pinta un cielo de colores rumbo al norte.

Una tortuga mira hacia arriba y sabe
que eso es lo más lindo que vio en su vida.

Un gato mira hacia abajo
el movimiento lento
y ondulante de la gran marcha tortuga y le causa
una alegría que no entiende
en su panza felina.

Mario Varela




Identidades con la noche

1Yo empiezo este poema sin empezarlo siquiera.
Los mendigos de estrellas murieron todos.
También las palabras dejaron de ser un lugar.

No tengo eternidad esta noche.
3Escucho el vaivén vacío de un columpio impulsado por la noche.

El silencio no tiene edad ni memoria.6La vida me es ajena.
Desnudo como el campo huyo de la realidad en la manada de caballos negros
que espanta mi memoria.

Ella que era el agua,
la entrada de los barcos al puerto antes de anochecer,
las cenizas que dejó el salto del suicida sobre la terraza,
reconoció su perduración más allá del tacto.

Yo creí que vivir era desangrarse.
Y salí y toqué la piedra y vi al pájaro y me mojé con la lluvia,
porque comprendí que la piedra no es piedra sino el viento caído que deja el
pájaro cuando vuela,
porque la lluvia no es lluvia sino la sensación del vuelo que derraman los ojos
del pájaro,
porque el pájaro es mi miedo a la lluvia,
porque a pesar de todo la piedra, la lluvia y el pájaro  también mueren.

Ella todavía me incendia cuando multiplica el insomnio en mis ojos con la
melodía del golpe que otorga la gota contra el vidrio como otro corazón,
donde mi soledad es espejismo tras espejismo
y la muerte el grito del fantasma que vendrá con la noche.

Página en blanco más página en blanco vivo sin vivir.

Más allá del suelo es el cansancio.
7Me golpea una niebla espesa de hombres y máscaras
y con la llegada de una nueva estación retorno a la vejez.

Continuamente creo que la luz es la zona de traición de mis ojos,
porque miro el espejo y las manos de un ángel desconocido desfiguran mi cara.

Me encadena un vientre de vino mordido por la lluvia
y al hurgar con dagas mi memoria destruyo las guirnaldas que colgaron
los habitantes de una ilusión perdida en el desierto.

Me asfixia lo que no seré jamás.

Llegan gentíos de frío y desesperación
y yo que busqué en los ídolos negros de la indiferencia la presencia de Dios,
la caricia de óxido de la fe en las plumas caídas de un pájaro gigante,
estoy casi muerto en mi instinto de agua
porque el agua conserva los secretos de quienes la bebieron ávidamente.

Todos los días me despierto inmenso, único.
Todos los días el imposible existe porque dudo y no lo hago posible.

Salgo al naufragio de la noche y no soy el que creía ser.
Pasa alguien con una bala en la frente.

Al menos me queda la lealtad hacia el poema que nunca escribiré.
10El silencio es mi rostro de más adentro donde olvido a los lobos porque sueño.
Pero el sueño cumplirá su destino de sueño
y yo que sólo sueño
regreso a mi sangre gastada con miedo de amar lo que no existe.

Porque cuando sueño hay un derrame de sol en mis huesos,
el mismo hombre bebiéndose el agua de su espejismo.
Entonces compruebo que el misterio no es algo que yo quiera vencer
ahora que tengo la mirada de cuando nunca se llega.

Hoy llueve también en algún lugar lejano del mundo
y en la memoria de esa lluvia galopa el caballo de madera de mi infancia
que continúa golpeándome como un vino petrificado en la garganta
cuando todos duermen y es invierno en mis dos desconocidos.

Vivo con el terror intacto y el futuro incierto lo embandera todo como un mendigo
ahorcado de la luna.

Afuera llueve y es ayer, hoy y siempre.

Afuera siempre llueve más que lluvia.

Mario Sampaolesi



Leonardo experimenta con ranas

El niño corta con un estilete el cuerpo del batracio
clavado sobre la tabla de madera.
La puntual incisión divide en dos la mañana: de un lado,
los estremecimientos de esos órganos todavía
latiendo; del otro, la puerta entornada que muestra
una porción radiante del jardín.
En el frasco de vidrio de color morado -el mismo
donde algún día verterá sus lágrimas y las de la Gioconda-
la madre dispuso algunas flores blancas.
El objeto permanece sobre un estante,
perpendicular a la improvisada mesa de disección,
al lado de la ventana.
La cruda luz no le impide a Leonardo leer en el reflejo
veloz de las vísceras una anticipación de su futuro.
Visiones acuáticas, recuerdos de la rana, pasan por el cuarto.
En el origen de toda sensación está la forma.

Mario Sampaolesi



“Para encontrar lo nuevo, hay que vaciarse de preconceptos.”

Mario Sampaolesi



Verde rojo esmeralda?

Los hombres como yo deberíamos morir asfixiados por un gas alucinante
cargados con las cadenas de las torturas hasta parecernos a nuestras sombras;
negros e informes animales ahogados por el trépano de todos los pecados
cambiando nuestras pieles por la fiebre de un oro violado de luz.

Una y otra vez he de volver al castigo emocional de estar solo;
en el movimiento circulatorio de la sangre las imágenes del pasado me intoxican,
lo sé,
las veo veía correr a través de mi piel
acribilladas por el metal idólatra de lo que desconozco.

El miedo me crea con la forma de muñeco,
con la forma de cerdo bajo el hechizo de Circe,
me llama llamaba como una señal luminosa en la noche,
tan lleno de mar que es otra aventura la aventura de soñarme.

Al fondo del precipicio las llamas queman un bosque como un corazón abandonado.
El sombrío resplandor de tu voz aplacaba la ternura de la distancia,
porque no siempre se recupera la mirada hacia el horizonte.
Una fiebre el vacío de estar muerto y existir al mismo tiempo:
la vida pasa pasaba al trasluz de la caída de las hojas de los árboles en el otoño,
y el dolor era o es una piedra disolviéndose en el estómago
y tus ojos ya no son y no eran aquella señal sobre el paisaje desolado.

Al fondo del precipicio las llamas queman un bosque como un corazón abandonado.

Te amaba en un paisaje romántico adentro de una tarjeta postal,
en una ciudad sin nombre,
adentro de mi pasado.

Y no puedo cambiar mi historia destruida por campanadas.
Añicos de esos vidrios son el sonido ensordecedor de lo que padezco:
las banderas flameando sobre los edificios me hacen percibir el viento;
es una necesidad alcohólica que calma,

el sufrimiento se encierra en su caparazón de tortuga

y la muerte es esa gran benevolencia,
la tranquilidad de flotar en el centro de un lago de aguas tranquilas,
mirando el cielo,
contando estrellas,
imaginando el frío en la piel sin sentirlo
porque uno sabe que está muerto,
                                              muerto,
                                                        muerto.

Pero el miedo perturba la claridad como un niño que agita con la mano la superficie del lago.

Sueño una vida que no comprendo,
una vida hecha de pequeños trozos de vidrio y madera que he ido recolectando
de pequeño,
guardándolo todo en la gran bolsa de mi infancia llena de barcos a lo lejos,
de árboles bajo la lluvia en las noches de tormenta,
de amaneceres después de la lluvia
cuando los pájaros y los animales salen de sus refugios del bosque
y comen o comían sobre la tierra húmeda mis pesadillas
mis alimentos envenenados.


El sentimiento de compasión por el hombre me iguala a los otros:
es una conciencia que atrae encuentra y abandona;
es la sensación de ordenarse con las mareas,
con el oleaje,
de levantarse y hundirse absurdo como todo.

Que este sueño hecho de materiales impalpables,
invisibles,
                  —los deseos los pensamientos—
flote y se disperse,
se aleje soplado,
impulsado por las emociones que desencadena:
el flash del pasado, el ruido de una lluvia,
el sombrío canto del martín pescador,
el rumor marrón del río,
el deslizamiento secreto de las nubes.

El flash del pasado, el ruido de una lluvia,
el sombrío canto del martín pescador,
el rumor marrón del río,
el deslizamiento secreto de las nubes,
son imágenes que aparecen, que desaparecen:

de cara a un muro observo cómo el viento de los acontecimientos continúa soplando,
el bosque alrededor acerca su goteo silencioso,
su levísimo tacto susurrado que respira,
el paisaje del alma que pasa,
—recuerdos deseos pensamientos—
y la vida que deja de ser sueño.

Muerte, resurrección?

Mario Sampaolesi