"Dios o la verdad, es la síntesis de todo lo bueno, justo y exacto, y los que lleguen a personificarse con estos principios se acercan a él."

Arnold Krumm-Heller


"El pensamiento bien determinado, bien concreto, puede ser como una flecha que se dispara en tal o cual sentido."

Arnold Krumm-Heller




EL VERDADERO YO

Un diario de Guatemala, el Excélsior, trae esta noche un artículo en el que alaba con justicia a la iniciativa del señor Rector de la Universidad, poniendo bajo los auspicios de esta institución mis conferencias. Si bien conozco mi insuficiencia, sí tiene el procedimiento de la Universidad Nacional, un gran mérito, y esto se puede considerar como un paso en la Post-guerra; que la ciencia se haga menos docta y más popular, es decir: tratar de llegar más al alma del pueblo y no dejarla reducida a un círculo estrecho, sino que vaya tomando cuerpo en ambientes más amplios; esto tiene una ventaja, así se puede descubrir hombres que permanecerían desconocidos y que pueden servir para ayudar al progreso de la civilización.

Recuerdo el apóstol de la democracia, Benito Juárez. A los 16 años apenas sabía leer y escribir; vino como secretario de un general, y su genio fue descubierto por un diplomático alemán, Von Richtofen, quién dijo: “este muchacho tiene algo excepcional, este hombre debe ser útil para el porvenir, y así fue. Ya mayor, comenzó a aprender a leer y escribir, y llegó a ser un gran jurisconsulto, quizás el más notable que tuvo América en todos los tiempos.

Porfirio Díaz, de todos conocidos de nombre- yo le conocí personalmente mucho-, fue un hombre en el que todo el mundo tenía fe, y en el concepto de todos, era el único capaz de mantener el orden en México. Los que le conocimos personalmente, sabemos que no tenía tantos méritos como creía la gente. Pero este hombre tenía un dominio tan grande de sus partidarios que decían: “vamos con él hasta la ignominia”. Bastaba un momento de estar a su lado para sentirse atraído hacia su persona. Sin embargo, nada se podía aprender con su yo intelectual, pero sí aprovecharse con su contacto.

Vamos al caso de Irigoyen en la Argentina. Hace 4 años se preguntaban los argentinos: “¿Quién es Irigoyen? Un político como tantos”. Pero todo el mundo decía: “Este es quién puede salvar el país”. Irigoyen tampoco sobresalió en los estudios, pero sí tiene un algo inexplicable que le hace hoy el hombre necesario en su nación.

Estas personas no sobresalen siempre por la figura física. Que el general Weyler, que hizo sonar tanto su nombre en Cuba, fue un raquítico y superficialmente feo. Ocurrió un caso que voy a citar, para dar una idea de la deformidad de Weyler.

Cierto enfermo se presentó a su médico para curarse, pues sufría de neurastenia; estaba siempre triste, y el doctor le dijo: “tiene usted que buscar alguna manera de reírse”, y después de pasar revista a todas las posibilidades, dijo: “vea usted un retrato del general Weyler y si después de verlo no se ríe no se reirá usted nunca”.

El cómo ha sobresalido el general Weyler no se puede explicar fácilmente. Hace años el padre Kneipp, aquel eclesiástico que curaba maravillosamente, tomaba una regadera de agua, la aplicaba a la rodilla de un reumático y al día siguiente estaba sano; si después, cualquiera de sus discípulos usaba el mismo procedimiento, cosechaba el más rotundo fracaso; y es que no era la regadera de agua, no era la terapéutica de él, sino algo muy personal.

Hay otro ejemplo: el americano Schwab escribió un libro llamado “Los diez mandamientos del trabajo”; si cualquiera lee este libro y tiene aspiraciones literarias, puede comprender que lo haría igual o mejor y, sin embargo, todo el mundo de los E.E.U.U. se cree obligado a comprar el libro, y su autor ha ganado con él millones. Schwab era hace quince años un obrero; hoy es el rey del acero.

Mirianovitch, un fletero que trasladaba los pasajeros de un barco a otro en Montevideo, logró después de trabajar con una nave pequeña hacer una fortuna de 28 millones de dólares.

¿Quién era ese hombre que logró tanta fortuna? Este botero sabía apenas escribir.

Conozco un editor en España que tiene una fortuna de 60 millones; así como vende libros pudo vender sardinas. El que llega a la presencia de este hombre llega a dejarle sus manuscritos, porque sugestiona; hay algo en su persona que no tiene que ver con la parte exterior, con su yo externo, sino algo que podemos llamar el YO INTERNO que se exterioriza y que conquista. Así, tenemos dos clases de hombres: unos que sobresalen mediante sus facultades intelectuales y otros por esa incógnita, por ese EGO INTERNO.

Vean ustedes, señores, una partida de ajedrez entre Lasker y Capablanca; Lasker hace un esfuerzo inmenso por combinar su jugada; piensa un cuarto de hora, se pone pálido, y al fin mueve una figura. Capablanca anda silbando por los salones, cuenta chistes, va de acá para allá, y cuando llega al tablero, mueve la pieza para ganar. El primero es el hombre consciente, científico, el hombre que trabaja con su cerebro; el otro es el hombre subconsciente, que se deja guiar por el Yo Interno, o que es impulsado por él. Todos éstos han nacido así y fueron destinados para triunfar.

Hoy tenemos medios, la clave, prácticas para desarrollar estas facultades subconscientes, estas potencialidades que residen en nuestro YO INTERNO. Si recordamos a Benito Juárez, vemos que resultó un producto del medio ambiente; fue también el ambiente el que hizo la figura de Porfirio Díaz; el medio ambiente tiene su importancia hasta en los minerales y en los metales. Papus, cuando estudiaba con él, hizo muchas veces la experiencia de poner un metal que se encuentra en Westfalia, en una cajita, entre una moneda de plata y una moneda de oro; al poco tiempo se trasladaban los átomos de oro a la moneda de plata, y comprobó que la moneda de plata tenía un aumento de oro al analizarla. Ya se sabe que existe entre los metales cierta simpatía y cierta antipatía: amor y odio. En el reino vegetal hay un hecho muy curioso: plantan ustedes una sandía; a un metro de distancia ponen un recipiente de agua, y al poco tiempo observarán que sale una rama del tronco y ésta va en dirección al depósito de agua, la que necesita para su crecimiento. Hay ciertos árboles, el sauce por ejemplo, que estando situado a distancia de un arroyo, al poco tiempo brotan raíces hacia el agua. La planta busca instintivamente el elemento propicio: agua, sol, impulsada por su Ego interno.

En los animales es más grandiosa esta manifestación. Cuando se lleva un perro a un nuevo amo, puede encerrársele en un vagón de ferrocarril y no importa que no sepa a dónde ha venido, volverá al dueño. Las aves migratorias: la cigüeña, la golondrina, presentan en este sentido muchas fases de estudio. Se retienen en Alemania las nacidas en el año, para soltarlas y ver, sin necesidad de la guía de las viejas, que también van a las regiones de África, donde pasan el invierno. El resultado ha sido siempre igual: que llegan a África. Nadie puede sostener que sea una facultad extraordinaria de su vista, ya que la redondez de la Tierra no les permite mirar en arco. Estas aves llevan direcciones distintas, rutas diversas, pero siempre dan con el fin que se proponen. Hay también ciertos roedores que se encuentran en los países nórdicos que tienen que cambiar de lugar en ciertas épocas del año para escapar del frío y buscar alimento. Estos animales van en línea recta; si se encuentran en su trayectoria un lago, lo pasan nadando por grande que sea éste, hasta llegar a donde quieren; si encuentran un barco pasan por encima, siempre en línea recta, y si algún obstáculo les impidiera pasar, ellos subirían por los mástiles o por las piernas de un hombre que se encontrase en cubierta. ¿Qué es lo que les da esa facultad de orientación? Se dice pomposamente: es el instinto; pero no, señores, ¿qué es el instinto? Imaginemos que lanzamos frases, palabras para tapar nuestra ignorancia. Es algo interior, es el otro YO del animal.

Yo he visto en la hacienda del general Treviño, en México, unos puercos introducidos de Europa y de E.E.U.U., que nunca habían estado en aquel medio, y se encontraron con víboras cascabeles; inmediatamente estos animales se ponían de rodillas para esconder las patitas y no exponerlas a la mordedura, dejando la parte grasosa del pecho libre, por si acaso fueran víctimas de la víbora. Podríamos pasar revista a una gran cantidad de animales, tales como el elefante, la abeja, la hormiga, el microbio, para probar que tienen facultades extraordinarias, y que no dependen de la educación ni de nada, sino de algo interior, de ese otro YO del que tratamos ahora.

Lombard introdujo diversas agujas termoeléctricas en cabezas de perros y conejos y midió el resultado con el galvanómetro, para ver la diferencia que hubiera provocado alincitar al animal a comer varias cantidades de alimentos. Se les ofreció un paquetito que contenía carne, viose inmediatamente un aumento, una ascensión en el aparato, mientras que había indiferencia al quererle engañar con un paquetito vacío. El Dr. Pavlov hizo una prueba con una fístula artificial en un perro, por la cual salía el jugo gástrico, según la clase de alimento que se le enseñaba desde lejos.

Tenemos un hombre hambriento y le mostramos una manzana; inmediatamente en las glándulas salivares se reúnen las secreciones necesarias para digerir la manzana. Si se le presenta enseguida un trozo de carne, las secreciones cambian inmediatamente. Estas pruebas se pueden hacer con varias especies alimenticias, logrando siempre que el efecto sea inmediato. Se alcanza por medio de la sugestión efectos parecidos y raros. Yo he visto una vez a un sujeto a quién el sugestionador decía: “tiene usted una mancha roja en el brazo”, y sin tocarle para nada, al poco rato iba apareciendo la mancha.

Todos los médicos saben que por medio de estas sugestiones se pueden lograr en la piel. El susto, la alegría, el temor, actúan sobre las funciones de nuestro organismo; un sujeto nos pone pálido, una alegría nos pone rojos; y asimismo, las impresiones que se reciben en nuestro organismo, producen muchas veces las salud y el bienestar. El mismo trauma psíquico producirá en uno la neurastenia, en otro histerismo, en otro Basedown, y en otro la Diabetes, etc. La cantidad y calidad de las secreciones de nuestra sangre, dependen de estas mismas impresiones, como también un aumento repentino de las secreciones, influye y hace cambiar nuestro estado de ánimo. El mismo Stiller dice: “Funciones netamente orgánicas, como menstruación, polución, sudor, aumento y disminución de orina, digestión, pueden por vías de impresiones psíquicas, ser retenidas o aumentadas; los movimientos musculares pueden, por la misma vía, llevar al calambre; también es posible la paralización del alma, hasta tal grado que producen insensibilidad, sordera y ceguera crónicas”. Además, dice que se puede lograr mediante impresiones psíquicas, ampollas en la piel o manchas que solo se conocen en enfermedades de la piel, o en enfermedades nerviosas. Ese YO interno es de una importancia inmensa, y debiera ser considerado, sobre todo, por los maestros. A nosotros nos han tratado siempre de sugestionarnos, de hacernos repetir las cosas como loros, pero nunca han considerado la potencialidad que tenemos dentro. Todo el mundo se queja de falta de memoria. Cuando leemos una obra y estamos en la página diez, es seguro que las tres primeras están completamente olvidadas; pero no perdamos de vista que todo aquello ha quedado registrado en el YO interno, y se puede, después, por ciertas prácticas Rosacruz, ser llevado otra vez a la consciencia. Todas las impresiones que recibimos por los sentidos, quedan almacenadas dentro de nosotros, y lo que necesitamos es provocar en nosotros el despertamiento, la ascensión a la superficie. Por eso las prácticas Rosacruz aumentan la memoria, y hacen que seamos realmente inteligentes, a pesar de haber olvidado conscientemente lo aprendido. El Dr. Kohler, que tiene un instituto de observaciones psicológicas en Tenerife (España), nos dijo que en la Universidad de Berlín, había puesto un problema de Einstein, muy difícil; vio en las caras de los estudiantes que ninguno era capaz de resolverlo; de pronto se escuchó música en una sala vecina y, transformándose las facciones de un estudiante le dijo al maestro: yo lo hago. Y, realmente, el muchacho resolvió el problema que el mismo profesor no podía hacer. Se despertó pues ese YO interno. Este es uno de los medios de evolución de la Medicina moderna.

Se sabe que la marcha militar levanta el espíritu de un hombre, del más apacible, del más apático. ¡Qué curioso es el siguiente símil! Cuando tenemos una placa fotográfica con pocos detalles y queremos hacerlos resaltar, ponemos amoníaco y da el resultado apetecido; si por el contrario, es una placa con muy fuertes detalles ponemos bromuro, poniéndose los rasgos más oscuros de una tonalidad más clara y más visibles. En Medicina hay dos agentes terapéuticos que se usan mucho; un hombre cuyo espíritu esté decaído, se levanta con amoníaco, y un excitado se aplaca con bromuro. Debe haber, pues, en nuestro interior un mecanismo semejante al de la placa fotográfica.

Cuando nos tiran una piedra, inmediatamente ponemos el brazo para escudar el ojo. ¿Qué hace levantar el brazo? ¿Qué hace modificar las hormonas, en nuestro interior? Es el YO interno, es la parte divina, pudiéramos decir, y tiene mucha justicia el escrito bíblico cuando dice: “¿NO SABÉIS QUE SOIS TEMPLOS DE DIOS Y QUE EL HABITA EN VOSOTROS?“. Es, pues, uno de los objetos del psicoanálisis, y sobre todo, de los Rosacruz, el despertar ese YO, ese ego divino que llevamos dentro de nosotros: uno de los medios de establecer la armonía en nuestro interior; el equilibrio entre el pensar , el sentir y el querer. Veamos estos tres tipos de hombres: el primero cree que toda felicidad se logra mediante el trabajo, conquistando tesoros, juntando dinero, pero éste es tan unilateral como el del segundo tipo, que cree que todo se resuelve con el matraz de la química, con la lectura de obras, llenándose la cabeza con ideas ajenas, sin dejar lugar a las propias. Como dice Blasco Ibáñez sobre Unamuno: “es el hombre que aprendió todos los libros”. Lo que necesitamos es estudiar, pero sin olvidar las prácticas Rosacruz para conseguir en nosotros ese YO interno. Unilateral es también el místico, el tercer tipo, que cree que todo se consigue con oraciones. La pintura, la música, son agentes que hacen despertar esas facultades internas. Los maestros deberían buscar, pues (En Alemania ya existen establecimientos médicos, que se llaman de Eurritmia, o sea Armoniterapia, donde trabajan médicos famosos, aplicando estos sistemas), los maestros, repito, deberían, sobre todo, buscar en los niños cuál es su vocación. ¿Cuántas veces vemos en estos países a los padres médicos obligar a sus hijos a estudiar Medicina, para poderles dejar su clientela? ¿Cuántos abogados no hacen estudiar leyes a sus hijos porque tienen un bufete donde les va bien, olvidando que en el interior del muchacho, quizás no duermen las pasiones de un abogado, sino las de cura?. Es, pues, nuestra obligación más sagrada buscar lo que tenemos dentro de nosotros. ¿Cómo conseguir esto? La Teosofía, tan conocida en estos países, no hace más que repetir las mismas frases en diversos libros, sin llegar a la práctica. Yo sostengo que por muy bella que sea la Filosofía, si no tiene aplicación práctica, NO SIRVE DE NADA.

Las escuelas americanas han creído que la clave está en el desarrollo de la voluntad, y existe una profusión de centros de esta índole, y muchos dan cursos por correspondencia que pretenden despertar esta facultad, pero no logran más que explotar el bolsillo ajeno. Ya dijo Bauduain: “Cuando la voluntad y la imaginación están en conflicto, siempre triunfa la imaginación”.

Voy a dar una ejemplo muy curioso de lo que es la imaginación; dice Coué: “Pongamos una tabla ancha en un camino, y mandemos pasar a treinta o cuarenta personas sobre ella, y ninguna tendrá dificultades en hacerlo; pero tan pronto como esta tabla se coloque entre dos puntos en el vacío, no pasa nadie, porque se imagina que va a caer. De manera, pues, que la imaginación es la que juega el papel principal; esta imaginación es también la que ha producido tantos enfermos, tantas

enfermedades imaginarias. Lo que es la imaginación lo demuestra en un relato un médico que asistía a un enfermo asmático. Al llegar este enfermo al hospital le dio un ataque de asma.

Acostumbrado en otras ocasiones a encontrar alivio abriendo las ventanas, brinca del lecho y abre la primera puerta que vio a su paso, sintiendo la bienhechora brisa, y mejora. Al día siguiente ve que la puerta que había abierto era la del armario ropero.

Rousseau ha sabido explicarse muy bien. Cuantas personas no hay que se imaginan enfermas y ello se convierte en realidad, y se hallan en su cuerpo síntomas de la enfermedad que se figuran. Conocemos muchas personas que en mala hora leen un libro de Medicina; los síntomas que han leído por la noche en el libro, aparecen a la mañana siguiente, y los conservan en la imaginación siempre, y así se tornan enfermos. ¿Porqué no hacemos lo contrario? Así como se contagian las enfermedades contagiemos la salud; enseñemos a la mente que constantemente imagine salud, bienestar y éxito. Esto se logra con la voluntad imaginativa, no con la fuerza de voluntad.

Volvamos otra vez a la diferencia de los hombres intelectuales, o los hombres conscientes, y los hombres subconscientes.

Cuántas veces no tenemos en las aulas, al lado nuestro, discípulos que son notables, que saben su lección de memoria. Hay muchachos que salen con notas sobresalientes de los exámenes, que saben y pueden citar en cualquier momento las leyes más recónditas y son incapaces de impresionar a un juez para lograr un fallo favorable. Esto es en Abogacía. En Medicina también ocurre lo mismo: hay médicos notables, sabios que teóricamente conocen todas las fórmulas terapéuticas, y al llegar a la cabecera de un enfermo a veces son peores que la propia enfermedad, porque les falta el YO interno para impresionar al paciente. La curación no se consigue con conocimientos teóricos, sino con la aplicación práctica, pero sencilla. HE AQUÍ LA CLAVE DE LAS CURACIONES DE LOS LLAMADOS CURANDEROS.

La potencialidad del Ego interno en el médico y en el abogado, se obtiene mediante el equilibrio entre la parte material y la parte espiritual. Cuando logramos esto crece el YO interno, se forma lo que llamamos la verdadera espiritualidad (individualidad); en este trance se desarrolla la facultad de transmitir y de recibir; el hombre es una especie de radio, en quién la glándula pineal emite y el plexo solar recibe. El secreto está, pues, en activar y poner en funcionamiento la glándula pineal y el plexo solar, para obtener éxito en la vida.

Los hombres que tienen esa facultad son los que sobresalen, son los que triunfan, y los medios de lograrlo son las prácticas Rosacruz.

El abogado, aunque no tenga muchos argumentos, logra transmitir lo que desea a la mente del juez; y al médico le basta decir una frase: “tú estarás mejor mañana”, o ponerle la mano encima, como hacen los reyes de Inglaterra, para que realmente así sea. Pero es necesario que lo haga de una manera positiva, porque el optimismo es acción, el pesimismo es inacción.

Dice un autor que una monja sintió, durante su enfermedad, decir al médico que la asistía: “ésta no pasa del mes de abril”; la monja sanó rápidamente y al llegar el mes de abril perdió el apetito y murió. ¿Porqué? Porque quedó impresionada en su interior la imagen de que iba a morir en aquel mes.

Debemos pues aprender a manejar el pensamiento  plástico, pensar en el éxito de nuestras empresas, y ésta es la gran ventaja que tienen los norteamericanos; los norteamericanos no poseen muchas veces las facultades de occidente o de estos países, pero ellos triunfan, porque están pendientes del manejo de su empresa en cada momento. Decía yo, en uno de mis discursos de los pasados días, que uno de los defectos más grandes de estos pueblos es el eterno temor al ridículo. Si antes no hubiera hablado del diagnóstico por medio del sueño, como Freud, se habría puesto a la piqueta del rey. Y este temor al ridículo, es el que hace vernos pequeños. Aquí mismo, en estos días tenemos una prueba de ello: se habla de la crisis de café, y todo el mundo, aunque tenga el mismo sueldo, aunque sus intereses no se vean lesionados, repite la frase fatídica, y esto es lamentable; este sentimiento de pesimismo general es fatal, y lo que hay que hacer es despertar constantemente optimismo y esperanza, que son los únicos factores que pueden resolver la crisis.

Así como el hombre personalmente, así como cada uno de nosotros tenemos nuestro Ego interno, que se sintetiza por la expresión de nuestras almas, así los pueblos tienen también su YO interno colectivo. Yo lo veo en el cuadro de las cadenas rotas de la esclavitud de Cuba, y en las pampas argentinas, que producen el tango armonioso, y ese tango es la expresión el EGO interno argentino; aquí la marimba es la alegría, la expresión gráfica del pueblo guatemalteco, es donde se refleja la belleza del plumaje del Quetzal; pero hay que saber que el hombre, cuando lanza pensamientos, forma cuerpos perfectamente definidos. Yo creo que si por un milagro nadie tuviera malos pensamientos en un momento determinado, el veneno que existe en las glándulas de las víboras no existiría; y si hubiera solo pensamientos justos y buenos, sería la Tierra un Edén, porque estoy seguro que los buenos pensamientos de belleza son los que dan el colorido al plumaje de las aves y el aroma a los pétalos de las rosas… Enseñemos pues a producir pensamientos buenos, evitemos el eterno pesimismo. Cuando llega un acontecimiento, la muerte de un ser querido, impresiona de tal manera, que deja plasmado ese dolor en las células nerviosas de nuestro cerebro. Si después se repite constantemente el recuerdo, se recargan las células y se va formando una composición del lugar del triste suceso, y ese conjunto va obrando en el ser hasta la total desmoralización. Ese pesimismo es algo que debemos extirpar; pongamos en su lugar pensamientos de belleza y de éxito, para que todo nuestro ser vaya en busca del optimismo.

Esta es la enseñanza práctica, éste es el buen mensaje que traemos los Rosacruz. Hay que evitar la eterna repetición de ideas, de pensamientos nefastos… NUESTRA PRENSA HACE MUCHO MAL CON ESTAMPAR, SOBRE TODO EN LETRAS DE MOLDE, LOS CRÍMENES, LOS ACONTECIMIENTOS FEOS, EN LUGAR, COMO HACEN CIERTOS PERIÓDICOS EN ALEMANIA Y ESTADOS UNIDOS, DE TRAER SOLAMENTE NOTICIAS DE ALEGRÍA QUE DAN RESULTADO POSITIVO.

Así, pues, debemos constantemente tratar de fomentar ese YO interno, para que se produzcan éxitos, alegrías, y nos lleve a la conquista de la felicidad; la felicidad tiene como base la libertad, y la libertad está basada, como dije en días pasados, en la libertad económica, y esa es la diferencia entre los Rosacruz occidentales y los teósofos orientales, porque ellos siempre piensan: “puedo despertar el YO interno matando el deseo, compaginando las facultades interiores con las exteriores”. Yo creo que en lugar de hacer voto de pobreza, el que no tiene comodidades, el que ha tenido la ocasión de pasar por la miseria, y no posee un hogar confortable, habrá sentido que cuando falta lo necesario, no hay inspiración. Del hombre que no le falta nada, se puede lograr algo. Yo siempre digo a mis discípulos: “Conquistad fortuna por cualquier medio, con una salvedad: NUNCA EN PERJUICIO DE TERCEROS, SINO EN BENEFICIO DE LOS DEMÁS”.

Los antiguos creían que esa parte interna venía impresionada por los Astros, y así las pasadas ciencias, la Astrología, que fue madre de la Astronomía, y la Alquimia, que fue madre de la Química moderna, fueron rechazadas cuando se fundó el Positivismo; hoy en día nos ocuparemos de volver a despertar el interés por aquellas ciencias, y ésta es otra de las labores de la Orden Rosacruz, a diferencia de la Teosofía.

El sabio Gil, de la Universidad de Buenos Aires, observó que cada vez que había un aumento de las manchas solares, se notaba un crecimiento del artritismo, y realmente lo comprobaron los médicos de Buenos Aires. Al sol se le atribuye la paternidad de la Tierra; las bajas mareas y las mareas altas, todos sabéis que son debidas a efectos de la Luna; pero los otros Astros, creían los antiguos que tenían influencia sobre nuestras vidas y manera de ser, y esto lo negó el Positivismo, y hoy en día vuelve a comprobarse. Esta influencia, decían los antiguos, venía de los Astros y por eso llamaban al YO interno el cuerpo astral. Voy a decir lo siguiente nada más que a título de curiosidad, sin hacerme yo, por lo pronto, responsable de esta teoría, pero es interesante saber lo que creían los antiguos. Ellos tenían el mundo dividido en 12 casas (señala un mapa Ad hoc) (y esto lo comprobamos en todos los estudios arqueológicos de México, Egipto y Perú), y decían que a cada casa le correspondía un signo del Zodíaco, y regido por uno o varios Planetas. Temían asimismo o anhelaban, la proximidad o alejamiento de las Constelaciones como buenas o malas; por ejemplo 60º significaba un buen aspecto interplanetario, 90º y 180º, eran considerados aspectos negativos. Hoy en día se ha comprobado que tenían razón. Si no se estudia esto, aún así se ve que es cierto, que cada país tiene su signo particular; entonces se explica que la emigración de italianos y gallegos se produzca hacia la Argentina; y como Perú tiene 180.000 chinos, existe cierta correspondencia astral entre tales países. Esto lo aplicaban ellos a todas las cosas y a todo el mundo, y entonces, según el movimiento del Sol y de los astros dentro del Zodíaco, combinaban las explicaciones del presente con las del pasado y las del porvenir. Ustedes saben que hay un movimiento del Sol que se denomina la procesión de los Equinoccios que fue descubierto por Hippard, 150 años antes de J.C., que consiste en que el Sol no vuelve todos los años al mismo punto de partida en la primavera, sino que hay un pequeño cambio que obliga al Sol a pasar por cada grado, por cada signo del Zodíaco, cuyo paso dura 2.100 años; vuelve el Sol a hacer este recorrido al cabo de 25.200 años. En cada signo tenemos 30º, correspondiendo cada grado a 70 años, que es la vida humana. Si estudian ustedes la historia de este mapa pueden observa que se repite a sí misma, y se repite cuando el Sol está en la misma constelación. Desde el año 4250 al año 2250 antes de J.C. el Sol pasó por el signo de Tauro, y fue entonces cuando se produjo el auge de las pirámides de Egipto, con sus grandes iniciadores; sigue después Aries, signo de los pueblos nómadas, de los semitas; más tarde en la época cristiana fue Piscis el signo imperante; los pintores de aquel tiempo siempre nos recuerdan a Jesús con el símbolo del pez; y la ley de Amor del Nazareno corresponde a este signo zodiacal. Hoy vuelve a entrar el Sol en el signo de Acuario; eso es lo que los hindúes iban predicando por el advenimiento del Mesías. Los Rosacruz sabemos que no se trata de un ser; no se trata de una encarnación de Jesús; no se trata de esto sino de una nueva época. Vean ustedes ese cuadro de las doce casas y observarán que la época de Acuario cifra el desarrollo del YO interno; por eso es ahora la época en que se acaba el rebaño humano, la época en la que cada cual es su propio guía; que cada cual debe ser el propio Mesías; es decir que cada cual debe ser su propio maestro; que debemos ser hombres independientes, cada cual en su propia tonalidad diferente.

Esta influencia de los astros, la mencionan nuestros antiguos en relación con las partes del cuerpo humano. Gichtel, que fue Rosacruz de la Edad Media, reprodujo un cuadro que muchos han conocido ahora gracias a la obra de Leadbeater, que no es más que un plagio, en la que se señalan siete llamitas, chakras las llaman. El cuadro está en el museo de Berlín; en él se localiza el lugar que ocupa cada centro nervioso. En fin, nosotros sabemos que no se trata de una conquista teosófica de ahora, sino que en la Edad Media ya era conocido por los Rosacruces. Hoy se sabe que estas impresiones van a actuar y a despertar las glándulas de secreción interna.

La hipófisis es la que logra el crecimiento, el desarrollo del organismo. La glándula tiroides produce la actividad; y así tenemos como centros magnéticos sucesivos: la epífisis, la hipófisis, el tiroides, los cuerpos epitelares, el timo, los riñones suplementarios y las glándulas sexuales, y cada centro

actúa según las secreciones que produce, y esto nos lo puede decir el profesor Fuchs, que es uno de los más grandes sabios, que me honra aquí ahora con su presencia. Estas secreciones sirven para dar mayor o menor intensidad a la vida; es una especie de sistema nervioso líquido. Un hombre que ha educado dos generaciones como es el profesor Fries de la Universidad de Berlín, ha descubierto un ritmo especial de estas glándulas, y ese ritmo es la base de la vida. El ritmo es de una importancia insospechada hasta ahora. ¿Quién no recuerda en la guerra europea que a los soldados cansados se les obligaba a marchar en paso marcial al son de una pieza militar? Era el ritmo lo que les despertaba. Un hombre ahogado puede volver a la vida por el movimiento rítmico de la lengua.

Respecto al ritmo hay un hecho curioso: un curandero mejicano, ignorante, hacía sus maravillosas curaciones poniendo al enfermo sobre un columpio; establecía de esta manera un ritmo especial, ritmo descrito de manera soberbia por Freud. Pero antes voy a contar a ustedes algo que aconteció a uno de mis hijos.

Mi hijo tenía un miedo cerval a los perros, y un pariente militar nuestro decía: “No, este muchacho no debe temer más a los perros”. Al cabo de un tiempo mi hijo comenzó a tartamudear, a no poder pronunciar las palabras con la letra G (porque en catalán, que entonces hablaban mis hijos, “gossos” es “perros” en catalán). Fries dice que se busca la palabra, la cosa que la haya impresionado, y se la cura por el mismo origen de la enfermedad. No quise yo que mis hijos supieran tan solo el catalán sino que, viviendo en Barcelona, aprendieran el castellano y para ello empleamos a criadas castellanas, y como de pequeños se olvidan pronto los idiomas, el niño dejó de hablar el catalán y ya no pudo pronunciar la letra G, y al trasladarnos a Alemania no podía emitir la letra H (“hund” = “perro”).

Esta comprobación graciosa para las teorías psicoanalíticas de Freud, es algo que en mi mismo,  experimentando esto, me dejó asombrado, y me dije: “esto es útil para muchos casos”. Bastó que el niño repitiera rítmicamente frases en las que estuviera la letra que no podía pronunciar, para que fuese recuperando, poco a poco, el modo normal de hablar. ¿Qué remedio me puede dar un colega médico que sea más eficaz? Este caso os dice que faltáis a vuestro deber profesional cuando no estudiáis el psicoanálisis, y permanecéis en esa rutina materialista de atraso de la ciencia más útil: la Medicina. En el Psicoanálisis tenemos un arsenal importantísimo; es menester hacer obrar ese YO interno durante la vigilia y durante la noche.

Se nos enseña cómo debemos comportarnos durante el día, pero nunca cómo dormir y cómo aprovechar las fuerzas para sacar provecho durante el sueño. El invento de la máquina de coser tiene a este respecto una anécdota histórica. La maquinaria estaba perfectamente, los engranajes, la rueda, todo; pero no cosía, porque el inventor, acostumbrado a ver la aguja de mano con el agujero al revés, no se le ocurrió ponerlo en la punta; soñó una noche que era atacado por unos indios que llevaban lanzas pasadas por un lazo por la punta, y al día siguiente aplicó su sueño al invento, y desde entonces tenemos máquinas de coser. Y es que, como dice Freud, hay potencialidades dispuestas a despertar, pero es menester estar dormidos con el deseo de imaginarse durante la noche lo que se pretende, para que resulte una realidad. Hagan la prueba, cuando duerma un niño de malas costumbres, háblenle quedo al oído y verán que obedece al día siguiente lo que se le ha mandado. Así se pueden evitar muchos vicios.

¿Quién no conoce la facultad que tenemos de quedarnos dormidos por la noche y proponernos despertar a una hora determinada, y realmente sucede así? Mientras la materia duerme hay algo que vigila; esa facultad de vigilar, esa facultad de actuar debemos aprovecharla para desarrollar nuestro EGO interno, y los médicos para curar las enfermedades.

Voy a daros una receta que podéis aplicar en muchos casos; concentraros por la mañana, por ejemplo, durante 5 o 10 minutos, aspirando un perfume fuerte, mientras pensáis sobre el mal plásticamente. Luego, por la noche, al quedaros dormidos, se acerca el pañuelo a la nariz y entonces el astral retorna a la impresión de la mañana, y durante toda la noche actúa, cura, restablece el equilibrio, y así puede lograrse, como logro y a diario, la curación de cualquier dolencia.

Fries, con 30.000 observaciones prueba que el ritmo en nuestras glándulas tiene cierto carácter masculino y femenino, y cierto tiempo de actividad y otro de descanso. Así tenemos glándulas internas masculinas y femeninas; las femeninas vibran durante 14 días, y después vienen otros 14 de descanso, y las masculinas, según Fries y sus sucesores, vibran durante 11 días y medio, descansando igual tiempo, siguiendo en este ciclo, para formar un año biorrítmico de 644 días, en el que vuelven otra vez a empezar como en el momento del nacimiento. Si estudiamos la concepción se verá que los machos fueron engendrados cuando la actividad biorrítmica estaba en plus en su parte masculina, y las hembras cuando en la concepción se verifica un plus femenino.

Esto es de suma importancia, y estoy seguro que es la primera vez que se dice en Guatemala. De manera que se puede engendrar a voluntad macho o hembra. Yo mandé este estudio hace 4 años a un ganadero argentino (porque esto es aplicable también a los animales), y el ganadero de la Pampa con una de aquellas frases que son típicas de allí, me dijo: “esto son macanas”. Al año siguiente me escribió: “esto es macanudo”, porque pudo comprobar que era una realidad.

Ritmo existe también en la parte intelectual, durante 33 días, es decir, 16 y medio de actividad y 16 y medio de descanso. Entonces llega esa época en que somos capaces de producir, y podemos dar una conferencia sin trabas en las palabras, sin dificultad en la dicción. El plus en la parte rítmica intelectual produce un detalle muy curioso, y yo estoy absolutamente seguro de ello: que se logrará con el tiempo engendrar hijos inteligentes, cuando el padre y la madre se fijen en su estado biorrítmico.

Ustedes estudien la obra de un alemán Judt, que ha hecho un cúmulo de observaciones en los hombres célebres. Napoleón, por ejemplo: veréis que en sus grandes batallas, sus éxitos, los obtuvo siempre cuando actuaba con plus biorrítmico, y sus fracasos los obtenía cuando estaba en un descenso biorrítmico. Y así puede verse el curso de los hombres célebres y los que no lo son por medio de los biorritmos. Si se suman en un partido de fútbol, o de cualquier actividad deportiva o de competición, las actividades biorrítmicas de los componentes de uno y otro bando, siempre triunfarán aquellos que tengan mayor plus total, y esto es aplicable a las carreras y a todo. El médico que no estudia esta materia comete una falta en su profesión; la rutina es la que está paralizando el progreso. Hoy en día tenemos medios para actuar, según la ciencia, sobre nuestro yo interno, medios de conquista y defensa; éstos son las prácticas Rosacruz, que yo, después de 30 años de observación, doy en una especie de curso iniciático, que cualquiera de ustedes puede solicitarme en el Hotel Palace. (Hoy, por correspondencia a Berlín). Es esto como un deporte mental que viene avasallando al mundo entero, pero tratemos de unificar no solo nuestras fuerzas musculares, sino las espirituales. Esto se logra sobre todo conquistando las alturas éticas, y se va allí no como el reptil arrastrándose, ni encerrándonos en nuestros prejuicios, sino abiertos a todos y a todo, libres como el águila, en vuelo limpio, para conquistar la felicidad humana, para lograr la Iniciación.

Arnold Krumm-Heller



"He aquí el secreto de la vida eterna: vivir en los otros, con los otros y para los otros."

Arnold Krumm-Heller




"La meta de todo ocultista es dominar las leyes de la naturaleza para ser útil a sus semejantes."

Arnold Krumm-Heller



"Lancemos a diario, en cada hora, cada instante, ideas de éxito, de conquista, de bienestar. Sintámonos vencedores y no vencidos."

Arnold Krumm-Heller


"Las palabras actúan no tan solo por la significación que guardan como expresión del pensamiento, sino porque conmueven el astral con su impulso vibratorio dejando en él su huella benévola o perversa."

Arnold Krumm-Heller


"Lleva en todos tus actos una meta; en todas las cosas un fin; que ello sea descubrir lo Esencial."

Arnold Krumm-Heller



“Nada es indiferente en éste mundo; una piedrecilla puede tumbar el carro de un señor del mundo; recuerda que si la palabra es de plata, el silencio es de oro."

Arnold Krumm-Heller


1. Primeras creencias:

"Cuando los hombres célebres han escrito grandes obras, alguien se encarga de escribirles su biografía, pero generalmente como homenaje a su memoria. Yo, que no soy célebre, no espero correr la misma suerte, pues sé que antes o después de morir poco o ningún caso se me ha de hacer.

"Pero quisiera ver escrita mi biografía de ocultista y, como dada mi poca importancia nadie la querrá escribir, he resuelto hacerlo yo mismo; eso tiene por lo menos la ventaja de que saldrá exacta, pues la conozco mejor que nadie.

"Pero no me tachéis de pretencioso: mi autobiografía como ocultista tiene por objeto marcar el camino que he seguido desde mis primeros estudios hasta la fecha, para desengañar a aquellos que creen que para iniciarse es menester emprender un viaje a la India, sujetarse al celibato y comer yerbas y raíces. Yo soy casado, nunca vi la India y como de todo; a pesar de esto creo poder alcanzar la meta que se propone todo ocultista: Dominar las leyes de la Naturaleza para ser útil a sus semejantes.

"Educado bajo los cuidados de una madre ejemplar que sacrificó todo por mi educación, llegué a ser hombre no habiéndome tomado jamás el trabajo de pensar yo mismo; en filosofía y en religión era como el 99% de mis prójimos, viviendo al día, dejando a los curas y a los mayores el cuidado de estas preocupaciones.

"Siguiendo la rutina, creía que ser bueno significaba cumplir con los mandamientos de la Iglesia, rezaba todas las noches y como premio de mis virtudes (?) esperaba la recompensa en el cielo.

"Mi idea respecto a Dios era la que se forman la mayor parte de los católicos, en que Dios no pasa de ser un gran comerciante, que en vez de dar mercancías por dinero, da cielos en cambio de misas, rezos, confesiones, etc., quita purgatorios, protege en el comercio, da maridos, etc.

"La idea de ser bueno y evitar el mal, no por miedo al infierno o codicia al cielo, sino por el amor al bien me era hasta entonces desconocida.

"La anciana madrecita quedó, después de darme el último beso, en Alemania, y yo me dirigí a esa tierra que hoy llamo mi segunda patria: México.

"Mi familia había emigrado en el año 1823 a México siendo mi bisabuelo minero. Es muy interesante leer "Briefe aus Mexico" donde existe la relación de esos colones alemanes.

"Siempre nos habíamos considerado mexicanos y así al llegar aquí de niño me encontraba con mi casa pero tenía deseos de conocer toda la América latina.

"Mi primera residencia fue la República de Chile, uno de los países más adelantados y hermosos de Sur América.

"De estudiante había leído novelas de algunos autores de importancia. Sabía el Fausto, en gran parte de memoria, y, para cambiar alguna vez, había tomado una obra de Carlos du Prel, pero sin que sus ideas hubiesen dejado huellas en mi ánimo; las leía para distraerme o para cambiar de lectura.

"Un año después de haber abandonado Alemania recibí la súbita noticia de la muerte de mi santa madre. Aquel golpe me anonadó; ¿cómo, después de haberla visto hacer tantos sacrificios por mí y en los momentos en que podía recompensar en algo sus afanes se me arrebataba a aquel ser?

"Entonces se despertó en mi alma una idea completamente nueva, que me vino a poner en conocimiento que los hijos jamás sabemos apreciar los sacrificios de los padres para labrarnos un porvenir que solamente a nosotros nos interesa; y que ni durante una vida pagamos debidamente sus afanes, no cumplimos en lo absoluto ni con los deberes de familia ni con los de humanidad siquiera, porque una noche de desvelo y zozobra infinita, cuando nos velaba al lado de la cuna; una noche de insomnio y de congojas que pasa durante los peligros de la niñez, esa personificación del verdadero y único amor abnegado, no se paga con toda una existencia de cuidados, de amor y de respeto hacia los que nos dieron el ser.

"Yo renegaba, maldecía mi suerte... me costó una enfermedad física la idea de que al regresar a mi patria encontraría únicamente un pedacito de tierra, que cubría aquel cuerpo santo.

2. El Espiritismo:

"Al pasar por una librería vi una obra de Allan Kardec. Entré a comprarla y me encerré para leerla; era la tabla de salvación que encontré en el océano de mis sufrimientos para aferrarme a ella. Aquella filosofía no me era nueva; la había leído de estudiante, hasta entonces llegaba a sentirla. Me convertí en un espiritista sincero; más aún, fanático en cuanto a la belleza de sus doctrinas.

"Me consolaba, me levantó el ánimo aquella filosofía, pero desde el primer momento me chocó la práctica; jamás llegué a evocar a aquel ser a quien tanto había amado, pues la intuición, la razón, me decían que aquella santa debía estar localizada en regiones superiores, más puras, y que no hacía bien en atraerla a esta mísera tierra y comunicarla, obligándola a hacer manifestaciones inferiores como mover las patas de una mesa en los círculos espiritistas.

"La lógica de la doctrina espírita me convirtió en un espiritista convencido y, como la muerte de mi madre me había insinuado en estas ideas, a ella la había inmortalizado en mí: cuando evocaba sus recuerdos, sus consejos, la sentía vibrar en mí mismo; esa es la verdadera comunicación espiritual.

3. La Teosofía:

"Animado a propagar la filosofía que me había consolado, fundé con varios amigos y redacté una revista que llamamos "El Reflejo Astral". Al estar expuesto en las librerías uno de sus números, se me presentó un día un señor de Barcelona, el cual me felicitó por propagar esas ideas en un país donde el fanatismo religioso ejercía aún su influencia.

"Ofreció obsequiarme varias obras, ofrecimiento que cumplió, pues a los dos meses recibí por correo "Después de la Muerte" de Leon Denis y "La Doctrina Secreta" de Blavatsky. La amabilidad del Doctor León, con el cual nos hemos encontrado aquí en México, otra vez, después de tantos años, pues viaja actualmente por uno de los Estados del Norte, me hizo admirar nuevos horizontes.

"Ya no sólo se interesaban en estos asuntos mis sentimientos, mi corazón: los argumentos científicos tan sólidos que empleaba Blavatsky hicieron que tomara parte mi cabeza. El espiritismo había sido en mí, como en casi todos sus adeptos, cuestión de impresionalismo. Vi que tiene una filosofía hermosa, argumentos sólidos, aspectos científicos cuyo estudio, he visto más tarde, es más fácil bajo la luz del ocultismo.

"La práctica de la mediumnidad además de ser ridícula es profundamente inmoral.

"Aquí en México, funge como espíritu familiar, en la mayoría de los centros, el Benemérito de la Patria Lic. D. Benito Juárez, y da pena ver que esa gran lumbrera, que dirigió tan sabiamente los destinos de este país, se vea encargado de buscar objetos perdidos.

"Por fortuna que el espíritu de Juárez sólo existe en la imaginación de los espíritus ignorantes, que faltos de conocimientos de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos, pueden en la mayor parte de las ocasiones poner en relieve su irreflexión, pero no evocar como se debe.

"Yo, y conmigo millares de iniciados en el ocultismo, no negamos la realidad y posibilidad de todos los fenómenos que pregona el espiritismo, y en mi primera conferencia veréis mis opiniones a este respecto; la diferencia que existe entre los espíritas y los ocultistas, es que los primeros se valen de medios o instrumentos para ponerse en contacto con el plano astral (de los espíritus) y nosotros somos todos mediums pero no pasivos, inconscientes ni manejados por guías, sino activos, conscientes, que en vez de tratar de atraer los seres (salvo casos especiales) nos trasladamos conscientemente donde están ellos.

"La obra de Blavatsky me indujo a suspender la publicación de la Revista.

"En aquellos tiempos habían dejado preocupada la atención pública los fenómenos del Conde de Sarak y formábanse tres partidos. Los primeros atribuían las demostraciones de Sarak a pura superchería; los segundos veían en el señor Conde un gran iniciado y los últimos, si bien aceptaban que algunos fenómenos del Sr. Sarak estaban al abrigo de todo fraude, en otros se había comportado como un prestidigitador de circo.

"Me decía yo, al contemplar aquella divergencia de opiniones, que para juzgar estos hechos es menester estudiar para conocer a fondo el asunto.

4. El Ocultismo:

"Con varios amigos encargamos obras sobre Ocultismo. Aquello fue una verdadera indigestión de Encausse (Papus), Eliphas Levi, Estanislao de Guaita, Kiesewetter, Claudio de San Martín y otros. Estos autores eran y son hasta hoy, los mejores en la materia, y el lector que en sus obras sorprende la clave de los secretos que encierran, será un Rosa Cruz como Nostradamus, Paracelso, etc.; pero creo que no habrá uno solo que los arranque y les sucederá como a mí: mientras más se lee, mayor es la confusión en que se enreda uno.

5. El Martinismo:

"Las vidas de San Martín y de Martínez de Pasqualis me habían dejado preocupado; más aún, cuando supe que el célebre abate católico Levi, el autor del Dogma y ritual de Alta Magia, había sido Martinista.

"Resueltamente escribí al doctor Encausse para saber algo sobre esta orden secreta, el cual en respuesta me recomendó a un doctor Girgois, de Buenos Aires, quien después de llenar las formalidades me inició y me indicó si por alguna duda necesitara un consejo, me dirigiera a un señor Don A... C..., como quien dice, el vecino de la esquina.

"Don Arturo, que así se llama de nombre el señor C..., era de nacionalidad inglesa, había sido jefe de comercio de alta importancia. Era conocido por su rectitud y extrema honradez, y como poseedor de una regular fortuna, ocupaba en compañías mineras, bancarias etc. puestos de presidente, vicepresidente o director; en total un conocido comerciante pero de ocultista me parecía tener tanto como yo de Mandarín chino.

"Me dirigí a su domicilio con casi la certidumbre que aquel señor me daría la dirección de un anónimo suyo, habitante de un barrio apartado, refugiado en una choza humilde de ermitaño, envuelto en una túnica larga, acariciando una barba blanca y venerable.

"Al responder a mi interrogatorio que él era la persona que yo buscaba, sentí deseos de retirarme decepcionado, pues no reunía el Sr. C... el tipo de mis ilusiones; pero no pude realizar mi intento, pues el buen señor dejando a un lado sus libros de comercio me hizo pasar al salón. Pero, ¿qué digo a este hombre? me decía yo, y por primera providencia me le quedé mirando con la boca abierta.

"Conociendo mi turbación y como si leyese mis pensamientos, me sacó del mutismo: "Ud busca a un hombre que pertenece a la Orden de los Martinistas y sus deseos son de aprender la filosofía y los secretos del Ignoto"- "Sí señor, precisamente señor".

"Ese sí señor, precisamente señor, se lo repetí maquinalmente varias veces, pues en mi interior aún no quería abandonar la idea del iniciado, del maestro con túnica larga y barba blanca; pues un hombre con los bigotes a lo Kaiser no me cuadraba como un iniciado del Martinismo (Rama de los Rosa-Cruz poseedores del secreto de la piedra filosofal, que transmutan el plomo en oro), ocupado en cotizar acciones de bolsa; me era lo mismo que ver a un arzobispo repartir programas de la corrida de toros.

"Poco a poco volví en mí, gracias a que el modo de expresarse del Sr. C... me hizo tomar confianza, y sin sentir entablamos una conversación sobre ciencias transcendentales. Mi asombro iba creciendo por momentos al descubrir en el Sr. C... un maestro de profundísimos conocimientos.

"En menos de media hora me había explicado mucho de lo que antes no me había dado cuenta. Sentí deseos de besarle la mano al despedirme, y en la calle repetía: "El hábito no hace al monje".

"Como galantemente me había ofrecido su casa, a las pocas noches fui a verle. En su salón encontré reunidos a varios conocidos que nunca me habían hablado de él.

"La conversación versaba sobre los Mahatmas, unos grandes maestros que vivían en la cima de los Himalayas, pero que desprendiéndose de su cuerpo material se aparecían en forma vaporosa al llamado del adepto iniciado.

"Después que unos habían negado el hecho, otros lo habían ridiculizado y el resto dado por probable o posible la existencia de estos seres, el maestro pues así llamaremos al Sr. C... desde ahora, coge una espada, traza en el centro de la pieza el Pentaclo de Salomón (de que hace uso Goethe en el Fausto), pronuncia una fórmula, para nosotros incomprensible, y nos ruega formar una cadena tomándonos de las manos.

"Apenas lo habíamos hecho cuando sentimos una detonación en la pieza vecina, como una especie de explosión de aire; la puerta gira sola sobre sus goznes como empujada por manos invisibles... en el centro de la sala vemos de frente a un fantasma; un ser vaporoso, pero compacto, avanza hasta tocarnos. Los pelos se me erizaban de punta y si no es por el temor de aparecer como miedoso me desmayo.

"A pesar del miedo inusitado, me sentía feliz al palpar por primera vez una materialización perfecta de un maestro de lo invisible. En mi corazón se levantaba un grito de júbilo. Había pertenecido a los débiles que creen sin saber; ya era fuerte: creía sabiendo.

"No tengo la autorización del maestro para escribir todo lo que vimos esa noche y las innumerables noches de muchos años siguientes. Por ese medio traía objetos desde gran distancia, que caían en la pieza sin saber de donde. Las apariciones que pudiesen ser objeto de nuestra ilusión o efecto de hipnotismo o sugestión colectiva, fueron innumerable número de veces fotografiadas sugestionándose la placa fotográfica, lector incrédulo.

"Una de tantas noches, se trataba entre los asistentes a la reunión si acaso todos los hombres tienen cuerpo doble o astral o si aquello era sólo predominio de unos cuantos Himalayenses.

"El maestro coge la espada, y sin más ceremonias de las que estábamos acostumbrados, evoca y nos trae a la pieza a un señor que la mayoría conocíamos. Le dio algunas órdenes, que cumplió al día siguiente como autómata, y estoy seguro que si le hubiese ordenado un asesinato lo habría hecho, estando a muchas leguas de distancia de nosotros.

"Muchos años tuve la dicha de contemplar las maravillas de ese maestro.

"Siguiendo la idea predominante en los espíritas que la difunden sin saber lo que hacen, tenía yo una idea preconcebida en cuanto a las sociedades secretas; yo quería la luz para todo el mundo, nada de monopolio, nada de privilegios.

"Pero al ver que esas sociedades poseían el secreto de evocar el doble etéreo de cualquiera, preguntarle sus secretos más íntimos, sin que al regresar a su cuerpo físico recordara lo acontecido; comprobándose que al lastimar ese cuerpo el daño repercutía sobre el material; al convencerme que de ese modo se podía matar a una persona a distancia y que la víctima amanecía muerta en su lecho, pudiéndose reír el asesino del medico legal, del juez y del Código penal; al cerciorarse, en suma, que las fuerzas de la naturaleza que uno aprende a manejar allí, son al mismo tiempo poderes benéficos para el hombre moral con armas horribles en manos del malvado, comprendí la importancia y la necesidad imperiosa de esas sociedades iniciáticas y que los que se burlan de ellos son necios ignorantes.

6. Iluminación Espiritual:

"Mucho interés habían despertado en mí los estudios del hermetismo en relación de las religiones comparadas y de los cultos antiguos.

"Blavatsky y otros habían escrito con mucho entusiasmo de los restos arqueológicos de los Incas del Perú y de los Aztecas en México. En mis coloquios veía al imperio de Manco Capac y al de Moctezuma.

"Teniendo al Perú más cerca me dirigí allá y durante algún tiempo pude excavar y estudiar de cerca las ruinas del Cuzco. Me había internado al interior de Paucartambo, y al estar sentado en una de las ruinas más célebres contemplando a mi alrededor ese panorama sublime, que sólo posee el país de los virreyes, me sobrevino una especie de vértigo, un éxtasis, en el cual los misterios de la Naturaleza se desviaban ante mi vista; las vibraciones del Gran Todo se confundían en mí encontrándome así simple microcosmo, en relación con el macrocosmo.

"Yo, celdilla hombre, encontrábame en relaciones con todo el Universo. Estado en el cual se comprende y se entrevé la grandeza de la creación: se transporta uno desde las regiones de los efectos al mundo de las causas, bañándose en aquellas vibraciones de la esencia divina, de una tranquilidad y felicidad indescriptibles.

"Se sienten sanar, no sólo alumbrar, los rayos solares, y si se pudieran transcribir al papel todas las sensaciones, lo tomarían a uno como alucinado.

"No me importa: si el estudio de la Naturaleza en su esencia es estar loco, querido lector, entonces soy feliz en mi locura y quiero estarlo cada día más.

"Comprendí entonces que los libros humanos son nada en comparación con el libro supremo de la Naturaleza y que para el hermético basta y sobra con ese.

"Nuestro filósofo alemán, Jacobo Boheme, ¿acaso tuvo otro? y ¿quién de los otros especuladores filosóficos puede compararse con él?

"Mi guía, desde entonces, fue la Naturaleza y, dejando todos los maestros, a ella me acojo en sus brazos cariñosos.

"Más tarde , enfrente de Assmanshausen, a la orilla de nuestro padre Rhin, en el canal Smith, (tierra del Fuego), en el Tirol, en la cordillera Cantábrica de España, enfrente de las Cataratas del Niágara, en los Alpes de Suiza y aquí en México, en un pedacito de tierra que ha bautizado el ilustre General Treviño con el nombre de Rincón de María, me sobrevino el mismo fenómeno pero sin que lo provocara: sólo por la meditación. Tenía pues para mis exigencias de ocultista, un defecto: no lo manejaba, no lo podía producir a voluntad; me faltaba la llave de ese paraíso tan sublime.

7. Ocultismo, Hermetismo, Martinismo:

"A buscarla, me dije.

"Del Perú me dirijí a Europa en una tourné de dos años visitando a los principales ocultistas. Asistí como miembro al Congreso Teosófico de Nuremberg, donde leí un trabajo referente a mis estudios sobre el culto del Sol, de los antiguos Incas.

"En aquel congreso estreché relaciones, entre otras, con el célebre Doctor Franz Hartmann, autor de notables obras sobre Teosofía. La clave, sin embargo, no la conseguí. Me dirigí a conocer otro país de mis aspiraciones, la patria de Cuauhtémoc.

"El destino quiso que al poco tiempo regresara a París. Si bien obligaciones perentorias me reclamaban durante el día, la noche me quedaba libre e ingresé como alumno a la Escuela Hermética, en la cual más tarde, me entregó su director el diploma que acredita mi doctorado en Kabala.

"El Doctor Encausse (Papus), una de las lumbreras médicas laureado en los hospitales de París, ex médico agregado a la corte del Zar de Rusia, discípulo de Eliphas Levi y de Phillip, autor de más de treinta obras universalmente conocidas y a quien conocen en París por el Mago Papus, me dio lo que anhelaba induciéndome en la verdadera senda de la iniciación; me dio las claves que ponen al hombre conscientemente en los dinteles del mundo invisible, el anfiteatro de la mansión de los llamados muertos.

"Lo poco que he experimentado, por insignificante que pueda ser mi saber, no lo quise guardar egoístamente pues si bien no tiene nada de nuevo para algunos, sé que es útil para muchos.

"Desde mis primeros estudios hasta hace algunas semanas que principié mis conferencias, que hoy se publican, he llenado muchos cuadernos de apuntes y a medida que voy avanzando tomaré material de ellos.

"Mis conferencias encierran la clave de todo, pero no la entregara al lector, porque no puedo ni debo darla masticada para que sólo le quede el trabajo de deglutir, sino velada.

"El hombre que no la encuentre es que aún no le sirve ni la merece.

"Entre mis apuntes he consignado aquí y allá algún párrafo de un autor de mi agrado, omitiendo a veces el anotarlo; si se me han pasado en mis conferencias queda avisado.

"En la segunda, hay algo de las conferencias esotéricas de Papus.

"Después de establecer la Orden Martinista aquí, en México, nos hemos unido un grupo de ocultistas para seguir los estudios. El objeto principal es indagar hasta dónde pueden unirse las observaciones y experiencias de cada uno a los preceptos de las ciencias exactas y aceptadas.

"Es peligroso para aquellos seres desprovistos de una instrucción sólida, perderse en el misticismo; pero no lo es para el que está acostumbrado a la lectura y estudio de las ciencias positivas.

"Si hemos tenido ocasión de ver algo en el mundo psíquico, tenemos el valor suficiente para confesarlo, no para hacer bombo con lo maravilloso, sino para invitar a los hombres de ciencia al estudio de esas fuerzas tan poco conocidas, pero todos los días más aceptadas. Los hechos que yo relato no son aislados, muchos otros, entre ellos el sabio químico Crookes, nos dan cuenta de algunos análogos.

"No sigamos la rutina sin más estudio que la simple lectura de algunos materialistas que niegan todo; no por el hábito de negar, neguemos con ellos.

"No tildemos de loco a un hombre que con sinceridad expone los hechos ofreciéndolos como tema de indagación. Cada uno aporta su grano de arena para fomentar la luz; si mis trabajos cumplen con ese cometido, lo juzgarás tú, lector querido.

Mixcoac, México, 27 de marzo de 1909

Arnold Krumm-Heller "Maestro Wiracocha" 
Conferencias Esotéricas



"Recuerda, hijo de la tierra, que la prudencia es la armadura del sabio."

Arnold Krumm-Heller


"Sonreíd siempre. Que la más sana alegría corone todas vuestras empresas y grabad siempre en vuestro propio corazón como una Rosa Luminosa, el más sano optimismo. Él os llevará y os guiará a través de las malezas del camino, y cuando la noche sea más oscura y llena de tinieblas, se encenderá como un faro para alumbrar vuestra senda llena de sonrisas y de amoroso júbilo."

Arnold Krumm-Heller



"Todas las religiones tienen una base común. Solo se diferencian en la manera de presentar sus dogmas y principios."

Arnold Krumm-Heller


"Yo, que tengo casi medio siglo de estudio en estos asuntos, que tengo los grados más altos de la masonería 3-33-97- que he pertenecido a la sección esotérica de la Sociedad Teosófica, que soy miembro de más de veinte sociedades secretas, como la O.T.O. y la A.A. en las cuales tengo el último grado, que soy obispo de la Iglesia Gnóstica, consagrado con ordinal primitivo y anglicano, que como Comendador de la Fraternidad Rosa Cruz tengo conexión con la Fraternidad Blanca, la Jerarquía del Invisible, que he pertenecido a la vieja guardia de Papus, Eliphas Levi, que traté personalmente a los principales ocultistas del mundo, declaro que para mí en la vocalización, en el uso de los mantrams y la oración, mediante el despertar de las secreciones sexuales, reside el único camino de llegar a la meta y todo lo demás, que no sea por aquí, es perder lastimosamente el tiempo."

Heinrich Arnold Krumm-Heller

















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