A la posteridad

Cuando todos los libros hayan sido embargados como los libros en los cementerios
y la lectura e incluso el habla hayan sido reemplazadas
por otros medios menos difíciles, nos preguntamos si
encontrarás en las flores y la fruta el mismo color y sabor
que tenían para nosotros que los expresábamos con palabras,
y si será verde tu hierba, azul tu cielo.
o serán tus pájaros siempre pájaros sin alas.

Louis MacNeice



El muro

De cara al muro y tras de él
la habitación colmada de sus buenos amigos.
¿Pero qué, se decían ellos, podemos hacer? 
Él ha abdicado, su vida ha dejado atrás.

El lecho ha conocido nacimiento y muerte,
Donde estaba el muro hubo una vez una ventana.
Ahora toda la claridad está detrás de él.
El muro es un sendero ciego.

No, dijeron ellos, ningún doctor
ni predicador. ¿Qué sentido tiene?
No hay aquí ventana alguna
para que cuerpo o alma miren a su través.

Pero, tal como hablaban, sus voces
se fueron desvaneciendo, mientras el muro
se encimaba para que él escuchase
voces distintas más allá,

cantando. Y hubo allí luz
ante él como cruzando una ventana
que se abre a un jardín.
El primer jardín. El último.

Louis MacNeice


Los minutos sofocantes

Los minutos sofocantes ascienden
la ansiosa colina,
las cajas registradoras se llenan de dinero,
los diminutos martillos tañen
las campanas del bien y del mal,
y el mundo se colma de ceniza
de los dedos que matan el tiempo.
Si estuvieras aquí
entre estas rocas,
no sentiría el sordo
miedo, tenso y acompasado
que se esconde en todos los relojes
y repta dentro del cráneo;
si estuvieras aquí, querida mía.

Louis MacNeice


Nieve

La habitación era de repente rica y el ventanal estaba
Desovando nieve y rosas francesas contra ella
Silenciosamente colateral e incompatible:
El mundo es más repentino de lo que imaginamos.

El mundo es más loco y más de lo que creemos,
Incorregiblemente diverso. Yo pelo y corto
Una mandarina y escupo las semillas y siento
La embriaguez de las cosas multiplicadas.

Y el fuego arde con sonido de burbujas porque el mundo
Es más maldito y alegre de lo que uno supone—
en la lengua en los ojos en las orejas en las palmas de las manos—
Hay algo más que vidrio entre la nieve y las enormes rosas.

Louis MacNeice


Oración antes de nacer

No he nacido aún; oh, escúchame.
No dejes que el vampiro o la rata o la comadreja o el
ogro deforme se acerquen a mí.
No he nacido aún; consuélame.
Temo que el género humano con altos muros me emparede,
con fuertes drogas me confunda, con hábiles mentiras me
seduzca,
en potros de tortura me atormente, en baños de sangre me
revuelque.
No he nacido aún; procúrame
agua que me acaricie, pasto que crezca para mí, árboles que me
hablen,
pájaros, un cielo que me cante, y una luz blanca
en el fondo de mi alma, que me guíe.
No he nacido aún; perdóname
por los pecados que el mundo cometa en mí, por mis palabras
cuando hablen por mí, mis pensamientos cuando piensen por
mí,
por mi traición generada por traidores fuera de mi control,
por mi vida cuando asesinen con mis manos,
por mi muerte cuando vivan por mí.
No he nacido aún; ensáyame
en los papeles que interpretar y apuntes que seguir
cuando los viejos me sermoneen, los burócratas me intimiden,
las montañas me desprecien, los amantes se rían de mí,
las olas blancas me inciten a la locura y el desierto
me llame a la perdición y el mendigo rechace mi
limosna
y mis hijos me maldigan.
No he nacido aún; oh, escúchame,
no dejes que el bruto o el hombre que cree ser Dios
se acerquen a mí.
No he nacido aún; oh, lléname
de fuerza contra aquellos que quieran congelar mi humanidad,
obligarme a ser un autómata mortífero, transformarme en un
diente
de engranaje, una cosa con un rostro, una cosa,
y contra todos aquellos que pretendan disolver mi
integridad,
aventarme como a una flor de cardo aquí y allá o
derramarme
aquí y allá, como agua entre las manos.
No los dejes convertirme en una piedra y no dejes que me
derramen.
De lo contrario, mátame.

Frederick Louis MacNeice



Pluralidad

Es patente para el ojo que no puede hacer frente al sol
Los filósofos presumidos mienten que dicen que el mundo es uno;
El mundo es otro y el otro, el mundo está aquí y allá,
Parménides sofocaría la vida por falta de aire
Precluyendo el nacimiento y la muerte; Su cristal nunca rompe-
Sin movimiento y sin aliento, sin progreso ni errores,
Nada empieza ni termina, nadie ama ni lucha,
Todos tus enemigos son amigos y todos tus días son noches
Y todos los caminos conducen alrededor y no son caminos en absoluto
Y el alma es musculosa, el mundo es una bola de madera.
El monista moderno también castrar, niega nuestras vidas
Y nada de lo que hacemos, hacemos o sobrevivamos,
Su terror de confusión congela la corriente que fluye
En mera ilusión, su anhelo por la suprema
Integridad significa que se estrangula cada orificio con
El yeso evoca un ideal muerto de blanco
Todo-blanco Universal, negándose a permitir
División o dispersión-Eternidad es ahora
Y Ahora es, pues, entumecido, un hecho que no ve
Postulando una identidad estática tonta
De Esencia y Existencia que no podía fundirse sin
Desterrar a una creencia a distancia junto con la duda,
Acción junto con el error, el crecimiento junto con las lagunas;
Si el hombre es un mero espejo de Dios, los dioses se derrumban.
No, falla la fórmula que no deja claro
Que solo prevalece el cambio, que las estaciones hacen el año,
Que una cosa, una bestia, un hombre es lo que es porque
Es algo que comenzó y no es lo que era,
Sin embargo, es ella misma todo el tiempo, revoloteando y desplegándose,
No ser cancelado, no ser fusionado en el mundo,
Su entidad es una negación de todo lo que no es,
Su cada movimiento una prueba a través del caos y del hoyo,
Un absoluto y tan desafiante del Uno
Absoluto, la fila de nada donde se hace el tiempo,
Donde nada va o viene y es uno con Debe
Y todas las sumas posibles se resuelven en nada.
El mundo no es así, el mundo está lleno de ciegos
Los golfos a través del piso, rasga contra la mente,
Hinchado o disminuido según los dados,
Espuma, nunca terminado, nunca lo mismo dos veces.
Usted habla de Valor Final, Universal desde-
Visiones, déjame decirte, ese viaje sobre la tormenta
Y debe ser hecho y buscado pero no puede ser mantenido,
Perdido tan pronto como fue capturado, siempre para ser recuperado,
Motivo principal de nuestro esfuerzo hacia la perfección, todavía
No valdría la pena si el mundo estuviera ambientado
Justo, si el error y la elección no existían, si eran mudos
El mundo debe encontrar su voz para el bien y Dios
Encarnado de una vez por todas. No, la perfección significa
Algo pero debe caer a menos que intervenga
Entre ese significado y el asunto debe llenar
La mano giratoria del tiempo que nunca puede estar quieta.
Que siendo así y la vida un fermento, tú y yo
Sólo puede vivir por la lucha en que los vivos mueren,
Y, si usamos la palabra Eterno, estaca una reclamación
Sólo a lo que un pájaro puede encontrar dentro del marco
De vuelo momentáneo (el valor persistirá
Pero como acontecimiento la noche lo barre lejos en niebla).
El hombre es hombre porque pudo haber sido una bestia
Y no es lo que era y se siente incrementado,
El hombre es hombre tanto como no es dios y sin embargo
Aficionados para ver y tocar el panteón y olvidar
Los medios en el fin y el hombre es verdaderamente hombre
En eso él trasciende y desprecia la extensión humana:
Una especie se enriquece viendo las cosas como incorrectas
Y remendándolos, a los que estoy orgulloso de pertenecer.
El hombre está seguramente loco de descontento, es arrojado
Por hermosas esperanzas o malos sueños contra el mundo,
Elevando un frágil andamio en un flujo interminable,
Con obstinación cuando desconcertó revuelto el meollo obstinado
Y así debe continuar, asaltando el abismo
Con dolor de hueso y tendón, consciente de las cosas mal,
Consciente de la culpa y de la inmensa inadecuación y de los enfermos
Ego y el pasado roto y el reloj que va demasiado rápido,
Consciente del desperdicio de trabajo, consciente del rencor y del odio,
De disensión con su vecino, de mendigos en la puerta,
Pero consciente también del amor y de la alegría de las cosas y del poder
De ir más allá y por encima de los límites de la hora de retraso,
Consciente de la luz del sol, consciente del toque atractivo de la muerte,
No completamente consciente, sino en parte, y eso es mucho.

Louis MacNeice



Un contacto

Los trenes pasan y los trenes pasan, cadenas de iluminadas ventanas,
Un registro en un idioma desconocido
Pues estos son los trenes en los que uno nunca se va.

El ritmo familiar, pero las implicaciones desconocidas
Deleitan como una lengua muerta
Que nunca nos ofende con revelaciones banales.

Así que escuchando el expreso nocturno bajando el camino
Recibo el esperado silbato del motor
Franco y cortante en el oído cual una stigmata.

Louis MacNeice








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