Ángel guardián

Yo soy el pájaro que llama a tu ventana al comenzar el alba
y tu compañero en ese instante, a quien no reconoces.
Los pétalos que pueden despertar el tacto de un ciego.

Yo soy la cima del glaciar que resplandece más sobre aquel bosque,
y las voces de bronce que recibes desde las torres de las catedrales.
El recuerdo que de repente te asalta a mitad del día
y te llena de un extraño bienestar.

Yo soy una persona a quien amaste hace ya tiempo.
Camino a tu lado cada día, te observo sin cesar
y pongo mis labios en tu pecho, pero tú nunca te das cuenta.

Yo soy tu tercer brazo y tu segunda sombra,
la blanca, por la cual tu corazón no se interesa,
y la que nunca te podrá olvidar.

Rolf Jacobsen
Versión al español de Reinaldo García Ramos,
a partir de la traducción de Guillermo Arango



En voz baja

Palabras
solo pequeñas
palabras pequeñas
y en voz baja
casi sin aliento
para nosotros

como pajitas rotas
palabras sin luz
y casi sin forma,
palabras como en árboles,
pequeñas medias-palabras
como en el sueño
para nosotros

Entre todo lo grande
pequeñas, pequeñas palabras
que esconden
en el dorso de una mano
y junto a tu lóbulo
pequeñas palabras
completamente sin luz
como animales
y hierba.

Rolf Jacobsen


Estuvo Aquí

Estuvo aquí. Justo aquí
junto al arroyo y el viejo rosal.
A finales de la primavera de este año, las rosas siguen pálidas,
casi como tu mejilla
la primera mañana más allá de la muerte.
Pero viene,
solo la luz, solo la fragancia, solo el placer
no vendrá.
Pero fue aquí,
fue una tarde con luna,
el arroyo goteando,
como ahora. Toma mi mano,
pon tu brazo allí.
Y saldremos
juntos en la noche de verano,
silenciosamente, hacia
lo que no es.

Rolf Jacobsen


Girasol

¿Qué sembrador anduvo por la tierra
y plantó con sus manos
estas semillas nuestras de penetrante fuego?
Los granos saltaron de su puño
como el trazo de los arcoíris
cuando surge y se acerca al helado terreno,
a la arcilla joven, a la entibiada arena,
y dormirán allí, avariciosos,
y beberán de nuestras vidas
hasta que revienten en pedazos
para alimentar un girasol que no hemos visto
o el capullo de un cardo o de un crisantemo.
Dejen que vengan las lágrimas de la joven lluvia.
Dejen que lleguen los pacientes dedos del dolor.
No es todo tan dañino como ustedes piensan.

Rolf Jacobsen


Tiempo suficiente

El hombre del bastón blanco tiene tiempo de sobra. Es ciego.
Conoce el mundo desde adentro. Los martillazos
en la pared y los copos de nieve en el pelo, cuando llega el otono
Sabe de qué están hechos los sueños.

No pertenece a la noche sino al día.
Por tu voz sabe si tu corazón está en paz.
La luz le pone un dedo sobre la boca.
No le preguntes. sabe más que tú.

Hay un mundo más allá de los ojos.
Más grande que el nuestro. Es el suyo.
Si te coge la mano él siente los huesos
como alas de pájaros.

Rolf Jacobsen


Tú, pájaro

Tú, pájaro
–siento tu ala.
Siento tu picoteo– tu picoteo
contra las rejas de mi pecho. Sé
que estás preso ahí.
Pero espera
un instante. Sólo un instante,
y serás libre,
tú, pájaro en mí.

Rolf Jacobsen














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