No busques el verbo

No busques el verbo
de los encantamientos
y tampoco a tigres
fugados del bestiario.
Compara el cielo con el mar
y admira los pródigos trigales;
llora por las brasas de los justos
en el fulgor de la hoguera.
Llama las cosas por sus nombres
como a los girasoles,
soles del campo,
como a Judas,
hipócrita elegido,
como a la esperanza,
loba que no llora,
como a los dioses ebrios,
paganos traidores.
Descansa del jadeo,
para que el mensaje de las aves
rememore la luminosidad del universo,
y evoque el recuerdo
despojado de terror y espanto.

Luis María Sobrón

No hay comentarios: