Credo en un buen día 

…los que andan con el corazón descalzo

Jan Skacel 

Cuando escribes un poema, estás entonces
descalzo en el corazón
 
Evita los lugares, en los cuales
algo se haya roto en ti
 
El musgo
no ha crecido para cubrir los pedazos
 
Hay en él,
un verso sin heridas

Reiner Kunze



Después de la clase de historia 

Ésos de antes, el

tal Tamerlán, vaya si era

cruel: mandó atar a unos postes a diez mil de

sus prisioneros, y vertiéndoles barro y mortero

encima, los tapiaba

vivos
 

Hija, las excavaciones parciales

de cimientos más recientes

ya las están

lamentando

Reiner Kunze



El bosque alto educa a sus árboles.

Al privarlos de luz, les obliga
a concentrar todo su verdor en la copa
De este modo se atrofia
su aptitud para respirar por todas las ramas,
lo mismo que el talento
de echar vástagos
por puro placer

Filtra la lluvia, previniendo así
la pasión de la sed

Hace que los árboles crezcan
todos a la misma altura:
así ninguno ve más que los otros
y al viento le dicen todos lo mismo

Madera

Reiner Kunze


El muro

Al derribarlo,  no sospechábamos
cuán alto era
en nosotros

Estábamos acostumbrados
a su horizonte
y a la ausencia de viento

Y en su sombra
ninguna sombra se proyecta

Ahora estamos libres
de cualquier excusa

Reiner Kunze



HUYENDO DEL AMBIENTE LITERARIO

No quieren tu vuelo, quieren
tus plumas

Reiner Kunze



Poética

Para jakub Ekier 

Hay tantas respuestas
pero no sabemos cuestionar

El poema
es el bastón de un poeta ciego

con el que toca las cosas
para reconocerlas.

 Reiner Kunze




Meditar 

¿Que qué es eso, hija? 

Hacia el amanecer

aun sentado ante el escritorio, en la pernera

una mariposa nocturna

que duerme 

y ninguno sabe nada del otro

Reiner Kunze




Pescando en la frontera

Hasta en el fondo del río alambre de púas que solo
el nado del pez atraviesa

La mirada examina la maleza antes de que
hablemos

¿De qué?

En checo suenan parecido las palabras
pez y error

Reiner Kunze



Regreso de la ciudad de reunión

Cerrar el bosque detrás de sí, la puerta
llena de canciones

De su entrepaño negro irrumpe en la noche
lo salvaje

En el oído el murmullo de los abetos rojos: la cinta
que suena estridente en la cabeza es

apagada

Reiner Kunze










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