“Decidí abandonar las autopistas de la vanguardia para tomar los pequeños senderos del cementerio.” 

Tadeusz Kantor


GUÍA DEL ESPECTÁCULO

Dentro de un momento entraré con mi «maleta» (volveremos a hablar de ella)
en una miserable y sospechosa t a b e r n a.
Por las noches. Insomnes.
Iba a un e n c u e n t r o, no sabía
si con espectros o con hombres.
Decir que desde hace muchos, muchos años ya les había c r e a d o sería demasiado.
Daba su vida, pero también ellos daban la suya.
No eran fáciles ni dóciles.
Han peregrinado conmigo durante mucho tiempo, quedándose poco a poco en diferentes caminos y estaciones de correos.
Ahora nos encontramos.
Quizá por última vez.
Les he convocado. Como para la Fiesta de los muertos,
según la tradición polaca.
Les veré todavía una vez más. ¡Después de tantos años!

Todos eran «pobres», «heces»,
desviados, corroídos por la vida.
Han muerto todos.
Se verán en esta taberna
como en un J u i c i o U n i v e r s a l
para dar testimonio de nuestro destino,
de nuestras esperanzas, exaltaciones
«sobre los escombros»,
De nuestro infierno y cielo,
De nuestro f i n d e s i g l o…

No dudo de que yo también «las emplearé» en esta ocasión.

Lo sé todo de la t a b e r n a.
Sé también lo que sucede allí dentro,
antes de llegar.

Como todas las tabernas y las bodegas
también éstas prosperan en alguna parte
en el olvidado Callejón del Sueño.

Allí dentro todo sucede como f u e r a del tiempo.
Un paso más y podremos ser o t r o s.
La cotidianeidad se trastorna en eternidad inadvertidamente.

Todo pierde su propio significado,
se confunde, se agita, se transforma.
Aquí dentro no coincide nada.
Vulgares mesitas de taberna parecen alquiladas
en una helada cámara mortuoria.
Aparte de ellas no hay nada más que le permita
funcionar como una verdadera taberna.
Exhala un vacío de tumba.

Escondido allí dentro, el m e s o n e r o
realiza todos los gestos típicos de un típico propietario de taberna.
Pero no sirven para nada más. Quedan vacíos.
Crece un tipo de «Abstracción» de la taberna,
que le confiere casi las dimensiones de un i n f i e r n o,
más allá del último confín
que pronto será trazado
por el río Estigio de Ulises,
de vuelta a CASA, en época de guerra, en 1944.

El cura sentado en una mesita parece que es
un asiduo asistente
de este lugar de fama algo ignominiosa,
lejos de la santidad y de la virtud.
Pero tranquilicémonos: tendrá su momento
sublime.

El único en «su sitio» es el «estropajo».
La fregona que lo hace todo,
Sucia, usada para delitos carnales.
Dentro de poco también le tocará su momento de gloria,
Cuando entone desde este valle
El canto DE LOS QUE VAN A LA CÁMARA DE GAS
y se convierta en el símbolo de la Tierra Prometida.

Está también el Orador de feria, un beodo,
reclutado para magnificar con su dudosa oratoria
las bodas que se están preparando.
Dejémosle pronunciar el discurso estudiado.
Como todos los discursos oficiales de este mundo
es sordo al destino del hombre.
También habla. Es útil.
La grandeza (del escenario) siempre ha necesitado
su payaso.

Y en realidad todo está dicho ya.

Los acontecimientos tienden a desarrollarse de manera implacable.
No me queda más remedio que darles títulos
apresurados y enigmáticos. Aquí están:

1.
Insiste llamar y golpear a la puerta.

2.
Entran los conocidos «huéspedes», sin saber «si éste es el lugar».

3.
Me toca a mí.
Olvidado. Casi extraño. Con mi «Último Embalaje».
No consigo separarme de él, ni siquiera en este miserable lugar.

4.
Mi monólogo. Testamento.

«Estimadas Señoras,
Distinguidos Señores.

¿Cómo he llegado aquí?
He estado siempre de pie
en la puerta
y… esperaba.
Ahora por el contrario
¡estoy sentado!
¡En medio!
¡Una persona importante!

Mientras todos esperan…
que me vaya.

Estaba en la puerta…
La puerta…
¡y esa espera
«tan importante»!

Hay que andar…
Tengo que recorrer
la calle
h a s t a e l f i n a l.

¡Vosotros distinguidas Señoras
y distinguidos Señores,
os quedaréis
a m i r a r!
¡Y después
podéis olvidaros de mí!

¿Dormiremos
esta noche…?
¿Y despertaremos
en medio de la noche…?
¿Y miraremos al cielo
con los ojos ciegos?

Distinguidas Señoras
y distinguidos Señores,
¡un b r i n d i s, Señores!

Queridos colegas actores,
vosotros actores
tenéis que tener fuerzas
y mantener la higiene existencial
para llegar arriba
juiciosamente, terapéuticamente
y entre aplausos.

Mientras que yo
para crear algo,
para crear el universo
donde vosotros
treparéis firmemente
y entre los aplausos
debo rebajarme
y estoy cayendo.

Moi saleté ordure fumier saligaud
Degouant moche
Moi je tombe au diable.
¡Pero haciendo el camino
gritaré a voz en cuello!
Je vais crier à tue-tête!

Así son nuestros caminos.
¡OPUESTOS!

Cuando se es muy infeliz,
de repente surge en el hombre –ese rechazo–
una fuerza tremenda.
Se genera eso.
Primero la infelicidad
y después la fuerza.

Y a fin de cuentas
no tengo más que decir.

Distinguidos Señores
queridos compañeros,
perdonad mi mal
y sed felices.

De algún modo es necesario
soportar todo esto.
Por un momento
Estáis conmigo en el fondo.
En el fondo…
El artista debe estar siempre en el fondo
porque solamente desde el fondo
se puede gritar
para ser oídos.
Allí abajo, en el fondo,
a lo mejor nos entendemos.

Y después no bajéis más
a los infiernos…

a menos que…»

5.
Los espectros del pasado –como todos los espectros–
crueles y despiadados.
Estoy delante de ellos escarnecido, injuriado y acusado.

6.
La ejecución.

7.
La ametralladora, oriunda de mi Wielopole,
dispara a ráfagas, sin efecto.
Y siempre así en la ilusión y en el sueño.
Mientras tanto, salgo, llevándome mi maleta «cementerial».

8.
Los espectros huyen, ya que es éste su destino.

9.
Vuelven de nuevo para mirar de reojo y espiar el desarrollo de los acontecimientos.
Bien saben que la fiesta está por comenzar.

Digresión:

Ha llegado la hora de recordar
a los participantes de las antiguas batallas del Cricot
que han venido
al último encuentro.

He aquí:
La Gallina acuática
con su bañera,
donde se ahogaba en el 67.

Los dos Chassidim
con La última tabla de salvación,
testigos de la infame muerte circense.

La Lady Inglesa
que hace pública la bondad del marido,
el Lord, devorado por un tigre en la jungla de Nanjapara.
La he llevado siempre en la maleta
en gira por todo el mundo,
con el Teatro Cricot.

El Apache
con su amante,
el rival del difunto Lord,
en el 67, cuando la gallina acuática…

Ivi el gran gimnasta
«unido en un todo» con su horrible mochila,
que le hace ser un tipo de nueva especie humana.
Mitad hombre – mitad mochila.
Como antiguas metamorfosis.

Y además:
La Mujer con el cepo para ratones
con su «Ratón».

Entonces tuvo éxito…
Era el año 72, creo…
Tantos años…
Por el mundo daba vueltas Las graciosas y las monas.

Y con él:
la princesa Kremlinska
metida por una condena en una jaula para pollos.

Con su inseparable Ballet.

Los años transcurren…
Y ya en los 80 – Wielopole Wielopole.
De allí vino
el Cura de Wielopole.

Y el Deportado en Siberia.

Y tal vez
el Ciudadano Szmul de Wielopole,
pobre, aterrorizado Zaddik…

Y finalmente en el año 85
con Que revienten los artistas.

El viejo Apache se ha transformado en el Ahorcado.
Ahora se exhibe con sus canciones obscenas
sobre la horca.

El pequeño Adas de Wielopole
se ha vuelto un inveterado Jugador de cartas.

El séquito del santo François Villon.

CONTINUACIÓN DE LOS ACONTECIMIENTOS

10.
Vuelvo. Solo.
Todo está poco claro
y en espera de alguna cosa importante.
Como en un sueño.

11.
La entrada del Cura
que debe cumplir un ceremonial
no muy bien definido.

12.
El Cura descuida sus deberes.

13.
Comparen los Esposos:
Yo y –en el lugar de la esposa– mi «Último Embalaje».
Ya lo sabemos todo.

14.
Un insólito matrimonio.
Se sabe: el Barracón de Feria.

15.
El Mesonero ha preparado alguna sorpresa.
Viejos, «consumidos» espectros
del ya gran esplendor del teatro:
Dos Obispos,
Los Chassidim con su «mazel-tov» nupcial
y el rabino de Wielopole.

16.
Imprevisto por el Mesonero
el desfile de los «Violinistas».
Evidentemente, en nuestro viaje
al pasado siempre más remoto
nos acercamos a la época de la guerra.

17.
Los espectros del pasado se van.
No estamos seguros de que no vuelvan.
Eternos Viandantes.

18.
De aquel encuentro con los Espectros ha quedado
mi «Último Embalaje».
Se descubrirá que aquí no ha terminado.


19.
La Fregona Descalza
encuentra en un rincón
míseros jirones de un uniforme militar.

20.
Reconozco el «uniforme» de Ulises.
La memorable noche del 24 de enero del 44,
en tiempo de guerra volvió a Cracovia –su Itaca–
un héroe de mi teatro, Ulises.
(Tenemos ya el traje
dentro de poco encontraremos al actor.
La meta de nuestro viaje está próxima…
La meta y el fin.
Ulises.
La vuelta a casa).

21.
La Fregona Descalza tiene mucho que hacer.
Ya no es una simple y pobre fregona.
Trae del pasado
siempre «nuevos» andrajos olvidados,
recuerdos – espectros.
He aquí un Andrajo fúnebre, el espectro de mi PADRE.
Murió la misma noche de enero del 44.
Vestido con la camisa mortuoria.

22.
Tiene sus «enterradores».
El comunicado «oficial» de la muerte.

23.
La Fregona Descalza se transforma en
Sirvienta del antiguo Kronos,
que muestra finalmente
su terrible cara.
Lleva dentro un Espectro:
el loco Szmul de Wielopole.

24.
Llega el momento más duro para ella:
Corre, y detrás de ella
La Orquesta Acorazada de los «Violinistas».
Ahora sabemos por qué
el pobre Szmul ha sido expulsado
de la sinagoga de Wielopole.

25.
La Sirvienta de Kronos no cesa en su actividad.
Saca fuera la locura de los Fugados del 39.
Los Fugados arrastran consigo los Bancos de la Escuela.
Son los mismos, mis Espectros de Actores Vagabundos.
En el año 75.
LA CLASE MUERTA.
Kronos hace milagros.

26.
La clase.
La clase muerta.
El profesor de griego.

27.
El Sacro Canto cantado por
«los que van a la cámara de gas».

28.
El profesor organiza «la excursión de la escuela».

29.
El Mesonero expulsa
a la Tropa del Teatro Girovago.
Continuarán peregrinando.
Este es su destino.
No sólo en el escenario.
No juzguemos demasiado severamente al Mesonero.
Ha mostrado mucha paciencia.
Y recita perfectamente su Parte.
No es culpa nuestra si dentro de poco es «castigado».

30.
«Disfraz de guerra».
Mesonero – Ulises.
Por fin tenemos nuestra obra.

31.
Comienza el espectáculo El retorno de Ulises en el 44.
Comparece el Deportado en Siberia,
músico ambulante de Wielopole,
que se convierte en el poeta Femio.
Ulises mata al pastor.

Telémaco se revela digno hijo de su Padre.

Los Pretendientes combaten por Penélope.
Invisible.
«Reposa» en mi «Último Embalaje».
En el ataúd.

Prácticas disolutas de los Pretendientes.
Lucha por el famoso ARCO DE ULISES,
Ulises «toma la palabra».

                                     Carnicería
                                            y
                                      venganza

32.
Me siento con Ulises en la mesa de la taberna.
Es necesario acabar la historia del héroe de Troya.
Ulises se muestra como un MANIQUÍ.
En mi libreto de director del 44
leo con pena el epílogo de Wyspianski.

33.
La barca de Caronte.

34.
Ulises (maniquí) se va para siempre.

35.
Me quedo sólo.
Yo – Ulises.

36.
Los irreductibles Espectros de los Actores del Teatro Girovago vuelven.
Así dan a la insurrección
un magnífico aspecto de su arte de actores.

37.
La entrada de «Aquellos señores serios»

38.
El Gran Embalaje
del final del siglo XX.
¡¡¡Sin comentarios!!!

39.
La Fregona Descalza,
Sirvienta del Gran Kronos,
Cantante de la «Tierra Prometida»
desentierra el esplendor de nuestro siglo.
Su «Pompeya».

40.
Mi «íntimo e p í l o g o»:
me llevo mi
ÚLTIMO EMBALAJE.

Post Scriptum
El autor no puede garantizar al público que las informaciones que configuran el destino de los personajes escénicos no cambien en un futuro próximo.

Tadeusz Kantor
(Milán, 23 de abril de 1988)





Permítanme, Señoras y Señores, presentarles mi pequeño manifiesto (sigo siempre escribiendo manifiestos)... pequeño manifiesto que he preparado en su honor. Me permito recordarles que el método fundamental (si puedo expresarme tan patéticamente) de mi trabajo es y era la fascinación por la realidad que he llamado REALIDAD DE RANGO MAS BAJO. Es ella quien explica mis cuadros, mis Embalajes, mis Objetos Pobres y también mis Personajes Pobres, que como tantos hijos pródigos, retornan en la miseria a sus casas natales.
Quisiera al fin aplicar este método a mí mismo: 

No es verdad
que el hombre moderno
sea un espíritu que venció
al TEMOR...
no es verdad...
el TEMOR existe:
el temor ante el mundo exterior,
el temor ante nuestro destino,
ante la muerte,
ante lo desconocido,
el temor ante la nada,
ante el vacío ...
No es verdad
que el artista sea un héroe
o un conquistador audaz e intrépido
como lo desea una LEYENDA convencional. ..
¡Creedme!
Es un HOMBRE POBRE
sin .armas e indefenso
que ha escogido su LUGAR
frente a frente con el TEMOR.
¡En toda conciencia!
Es en la conciencia
¡donde nació el TEMOR!
Estoy de pie
ante vosotros
JUECES SEVEROS MAS JUSTOS
estoy de pie
acusado
y sumergido en mi TEMOR...
Y esta es la diferencia entre los antiguos dadaistas
cuyo
descendiente me siento:
Levántese
gritaba Picabia
EL GRAN BURLADOR
¡está acusado!
Henos aquí mi corrección -hoya esta invocación en otro tiempo imponente:
Soy yo quien es juzgado y acusado,
estoy de pie delante de vosotros,
y tengo que justificarme,
tengo que buscar
razones y pruebas
-no sé de mi inocencia
o de mi culpabilidad...
Estoy de pie,
como en aquellos tiempos, como en el pasado,
en la escuela, en mi clase...
y digo:
he o l v i d a d o ,
sabía, sabía,
les aseguro, Señoras y Señores...

Tadeusz Kantor



“No hace falta en general escribir una obra de teatro. Es, en mi opinión, un tipo de literatura anticuado, ¡que impide la realización de la plena autonomía del teatro! ¡Y es precisamente esta autonomía lo que desde el principio me ha interesado! La obra de teatro escrita debe ser, según los medios teatrales, repetida en el escenario. Esto equivale al reconocimiento del método de la reproducción, de la ilustración, y lo que es peor, de la interpretación. Y digo que es peor porque hoy cualquier mísero director tiene aspiraciones interpretativas, dado que le falta el conocimiento de la vieja pero honesta fidelidad con respecto a la literatura.”

Tadeusz Kantor



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